Sin necesidad de que nadie sacara el tema, el presidente del Gobierno gallego, Emilio Pérez Touriño, decidió ayer por iniciativa propia lanzar un mensaje al PP por su actitud en relación al intento de agresión de la presidenta del PP vasco, María San Gil. Tras el Consello de la Xunta, el jefe del Ejecutivo autonómico acusó a líder del Partido Popular de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, de "manipular, intoxicar y hacer falsas imputaciones" con el objetivo de "sembrar la cizaña de la discordia en la comunidad gallega".
Por este motivo, Touriño rechazó "contundentemente los intereses de importar a Galicia la estrategia del PP trazada por Génova".
En su opinión , la actitud de los populares es "intolerable". Así, les acusó de "buscar la confrontación" e intentar "pescar en aguas revueltas". "Están haciendo un flaco favor a los gallegos", le advirtió a los populares.
Si bien reconoció que "hay desalmados que pretenden ejercer la violencia", también aclaró al PP que la actuación de esos radicales ya fue condenada por todos los partidos democráticos. Por este motivo, pidió al PP que no pretenda hacer creer a los ciudadanos que Galicia vive una "situación de catástrofe, confrontación o violencia".
En la declaración institucional que propuso el PP para condenar la agresión de María San Gil, se aludía también al conflicto lingüístico. Para Touriño esta maniobra "merece la más enérgica condena y repulsa".
"En Galicia no hay guerra de lenguas, salvo la que quiera importar el PP porque le interesa", espetó.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, también se refirió al incidente sufrido por la presidenta del PP vasco en Santiago. Así, condenó el ataque e hizo hincapié en que se trata de "una situación singular", protagonizada por "cuatro energúmenos", que espera "que no se produzca más". Asimismo defendió que la actuación de las autoridades académicas y de la Xunta fue "impecable".