"Mi hijo volverá a incorporarse al Ejército cuando se recupere y está dispuesto a regresar a alguna misión, si le toca". Así de rotundo se mostraba ayer el padre de Jorge Laíño, el cabo de Noia que resultó herido en una explosión cuando viajaba en un convoy en Afganistán.
La familia acompaña al soldado gallego durante su estancia en el Hospital Central de la Defensa, Gómez Ulla, en Madrid, donde se encuentra ingresado en planta. Sus padres comienzan a recobrar la tranquilidad al ver que su hijo se recupera poco a poco de la operación a la que fue sometido el 22 de febrero, en la base española de Herat, para extirparle el bazo como consecuencia de las heridas causadas por la explosión, en la que perdió la vida la soldado lucense de 23 años Idoia Rodríguez Buján. "Se encuentra mucho mejor y ya va cogiendo moral; de hecho, los médicos ya han empezado a sacarle los puntos de las heridas", aseguró su padre, Manuel Laíño, aunque todavía no se ha fijado una fecha para que el joven pueda abandonar el hospital.