REDACCIÓN / SANTIAGO
Fuertes vientos e intensas precipitaciones dejó el temporal en Galicia, en la jornada de ayer, obligando a la flota de bajura a permanecer amarrada un día más en puerto. El mal tiempo ocasionó escasos incidentes, y eso que las rachas de viento superaron los cien kilómetros por hora. Uno de los picos más altos fue en Vigo. A las diez y diez de la mañana el viento soplaba en la ciudad olívica a 136,5 kilómetros por hora. Fue la racha más fuerte de toda la jornada, según las mediciones del Servicio de Teledetección de la Universidad de Vigo. Una hora antes, la velocidad era de 122 kilómetros y a mediodía era de 111 kilómetros. En la localidad pontevedresa de Oia las rachas de viento también alcanzaron los 120 km/h, dos kilómetros menos que en Burela (Lugo), según los datos ofrecidos por Meteogalicia.
Los vientos vinieron acompañados de lluvias, y éstas dejaron en el municipio coruñés de Santa Comba 63 litros de agua caída por metro cuadrado, una cantidad que multiplicó por cuatro el agua derramada en Vigo. En Mondariz, fueron 48 litros de agua por metro cuadrado y, como consecuencia, en esta villa pontevedresa hubo vías públicas y bajos inundados.
Mondariz no fue la única localidad con percances a causa del frente. En Vilagarcía, algunas calles fueron anegadas por el agua y algunos comercios sufrieron inundaciones menores, pero nada que ver con las riadas del pasado otoño. Dificultades para circular por vías secundarias y contenedores tirados en las aceras fueron otros episodios del temporal de ayer en la villa pontevedresa.
En Cangas, los incidentes también fueron menores. Cayeron unos cables del tendido telefónico en la carretera PO-315 a la altura de Varalonga, lo que obligó a la retirada por parte de operarios municipales. La Consellería de Política Territorial, asimismo, hubo de intervenir en el municipio pontevedrés de Barro, pues había arquetas atascadas de tanta agua que había caído a lo largo de la jornada.
El servicio de Emergencia 112-Galicia, además, tuvo que movilizar a voluntarios y miembros de los Grupos Municipales de Intervención Rápida por la caída de árboles en las villas coruñesas de Paderne, Laracha y Betanzos.