P. PÉREZ / SANTIAGO
La desaparición el pasado mes de octubre de los exámenes de los opositores al cuerpo de arquitectos técnicos de la Xunta dejó en evidencia la falta de seguridad en la custodia de estas pruebas. La Fiscalía del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) advirtió ayer que su pérdida "es algo casi natural" teniendo en cuenta que en el almacén donde se guardan todas las oposiciones a la Administración autonómica los documentos se depositan de "la manera más caótica que se pueda imaginar" y con un "control mínimo" de la gente que entra y sale. Aún así, la Fiscalía tomo la decisión de archivar el caso ya que en medio de una gestión "tan poco clara cuidadosa" no consiguió ninguna prueba en la que centrar una posible acción penal.
Fue la propia Consellería de Presidencia la que decidió trasladar a la Fiscalía la desaparición de las oposiciones a arquitectos técnicos. Estos exámenes se guardaron en el denominado "búnker" de la EGAP, donde se almacenaban hasta ese momento todas las pruebas para acceder a plazas en la Administración pública. "Esto más que un depósito, no digo que sea un trastero, pero más o menos", denuncia el fiscal del TSXG, José Piñol.
La Fiscalía constató, de hecho, "una gran cantidad de defectos en los procesos de tratamiento de estos documentos". "El espacio acotado como búnker presenta una disposición poco adecuada para garantizar un orden mínimo en la clasificación de los documentos o expedientes", señala en su informe.
Según explica Piñol, los exámenes se apiñaban dentro de esta sala "sin ningún criterio" y añade además que la caja desaparecida, con las pruebas a arquitectos técnicos, no tenía ninguna etiqueta identificativa.
A esta organización "caótica" de la documentación hay que añadir la falta de control sobre la gente que entraba y salía en la sala. "Aunque no había una norma escrita se daba por hecho que solamente el presidente o los secretarios de los tribunales podían acceder a los depósitos", comentó José Piñol.
No obstante, al almacén de la EGAP entraron también, según el informe de la Fiscalía, los empleados de una empresa de mudanzas que se encargaron de llevarse algunas de las cajas con exámenes viejos para su destrucción.
"Tampoco resulta suficientemente clara la presencia [en el búnker] del director y subdirectores de la Dirección General de Función Pública, días antes de la desaparición de exámenes", alega el fiscal.
Otra de las irregularidades fue la entrada al búnker de un empleado de la empresa de seguridad que vigilaba los exámenes para tomar fotos y que se negó a aportar esta documentación al fiscal. "El por qué de este comportamiento tan extraño es algo que no se explica", dice Piñol.
La Fiscalía concluye que aunque hay "sospechas de la intervención dolosa de alguien en la desaparición de los exámenes", no se puede descartar que fuera "una negligencia". "Me parece que hubo muchas deficiencias", comentó el fiscal.
Tras la pérdida de estas pruebas, la Xunta trasladó toda la documentación de las oposiciones al Polígono do Tambre, en Santiago, a la espera de que se construya una cámara de seguridad apropiada.