Javier Sánchez de Dios / santiago
Parece sobrecargado de trabajo, lo que no es raro si se tiene en cuenta que su tarea consiste en adecuar el PPdeG a los nuevos tiempos, y a su presidencia. Viaja por Galicia más que Fraga, dicen quienes están con él. Quizá alguno de esos viajes tenga que ser ahora para resolver conflictos. En Lugo, producidos desde fuera; en A Coruña, desde dentro...
- No lleva usted medio año en el cargo y ya empiezan los líos...
- ¿Qué líos?
- Los más visibles, en A Coruña...
- Perdone, en A Coruña no hay ningún lío: ocurre que si alguien no está a gusto en el PP, pues tiene todo el derecho a irse. Cómo lo haga, allá cada cual con su conciencia.
- Lo de Lugo es tremendo, no me lo niegue...
- Vayamos a los hechos. Primero, hay dos funcionarios de la Diputación que la Justicia entiende que pueden tener algún tipo de responsabilidad, y los están investigando. Segundo, de momento no existe ningún político imputado: eso es lo que hay en Lugo desde el punto de vista objetivo. También hay un fiscal que todo el mundo cree que ha sobreactuado, y ha tenido un exceso escénico. En Lugo el PP hará lo que tenga que hacer. Pero si se creen que nos van a amedrentar, se equivocan. Van, utilizando a funcionarios, a ir por las piezas grandes, que son los políticos, eso es lo que están intentando. Pues que no se preocupen: haremos lo que tengamos que hacer, el PP de Lugo y el de Galicia, y lo haremos con tranquilidad y con democracia interna.
- Alguien dirá que hace usted de Don Tancredo. Muchos, en Lugo, sabían lo que estaba pasando, y echan de menos que no de un puñetazo en la mesa. ¿Le teme a alguien?
- Para nada. Insisto: haremos lo que preciso, pero sin puñetazos, no creo en esos métodos. Llevaremos a la práctica lo previsto, y desde luego el fiscal no va a cambiar las decisiones del partido, ni siquiera va a influir en ellas: quien se deje guiar por este tipo de actuaciones ni tiene criterio ni tiene principios. Y le digo más: no disculpo nada, lo que quiero es que se pruebe lo que se tiene que probar, lo dije desde el principio; que se llegue hasta dónde se tenga que llegar. Y después de eso añado que el señor Touriño ha intentado dar una lección de lo que debemos hacer en las diputaciones, cuando el único presidente imputado por un delito urbanístico es de los suyos, el presidente de la Diputación de A Coruña. No está autorizado ni legitimado a dar lecciones de ética a nadie, y eso sin entrar en los gobiernos de los que formó parte en Madrid, que fueron los de mayor corrupción que hubo en España en todos estos años.
Y hay otra cosa, que he recordado ya en el Parlamento: la primera adjudicación que hace la Xunta, esta Xunta, en materia de infraestructuras, es saltándose el informe técnico de una autovía que le cuesta a Galicia cinco mil millones de pesetas más, la autovía de Barbanza; en vez de adjudicársela a la oferta más valorada y económicamente mejor, de una empresa gallega, se lo da a otra empresa con cinco mil millones más de coste, para lo que pidieron un segundo informe de los técnicos. Sin entrar en paralelismos, en Lugo estamos hablando de un millón, un millón y medio de euros de adjudicaciones: la primera adjudicación de la Xunta del señor Touriño es treinta millones de euros más cara que la que estaba aprobada. Hay que tener un poco de cuidado cuando se pretende dar lecciones. Y conste que yo ni amparo, ni ampararé nunca nada, pero no admito lecciones de quien no está en condiciones de darlas.
- Está usted duro. Hasta ahora la oposición parecía diferente, distinta a la de Madrid, más positiva. ¿Le han llamado ya la atención?
- Pregunta usted con más dureza aún: evidentemente no, A mí no me llaman la atención. Pero es verdad que nosotros realizamos una oposición constructiva: hemos aprobado en el Parlamento gallego mociones y propuestas por unanimidad. En cambio, la relación del Gobierno con la oposición no tiene ese tono ni la misma cordialidad. Ni cortesía: yo soy abroncado por el señor Touriño cada vez que tengo la suerte de debatir cinco minutos cada quince días.