19 de octubre de 2017
19.10.2017

Incendios en Galicia | Los policías en el infierno de Chandebrito: "La carretera era un túnel de llamas"

Los agentes que asistieron a la parroquia de Nigrán en la que murieron dos mujeres explican los momentos de tensión vividos en un operativo en el que destacan que sin la gente habría acabado en "una tragedia mayor"

19.10.2017 | 14:36
Un autobús calcinado tras el incendio de Chandebrito // Marta G. Brea

Un relato impactante que evidencia la situación límite que vivieron los 16 policías nacionales de que el pasado domingo se trasladaron a Chandebrito para ayudar a los vecinos que se veían cercados por uno de los incendios forestales que tiñó de negro y fatalidad la jornada del domingo en Galicia. Los agentes, que acudieron en un total de ocho patrullas, fueron sin dudarlo tras recibir la comunicación de que era imprescindible ayuda inmediata en aquella parroquia de Nigrán ya que los medios estaban desbordados.

Cuando llegaron allí, aunque complicada, la situación no era caótica. Eran en torno a las 18.15 o las 18.30 horas de la tarde del domingo. El subinspector al mando de las 8 patrullas, que destaca la vital colaboración que recibieron por parte de los ciudadanos, relata que aquel no era su lugar habitual de trabajo, ya que aquella no era demarcación policial. "Nos encontramos en un lugar que no era el nuestro habitual, con masa forestal, mucho calor, una humedad muy baja y vientos tremendos", dice. Allí había unos 500 vecinos. Durante unas dos horas estuvieron desalojando a los vecinos, apagando con ramas los conatos de fuego que había. Pero de repente la situación cambió a peor. Las llamas se acercaban, iban avanzando, las pavesas "caían por doquier". "En cada esquina había un fuego", dice. La visibilidad era cada vez más complicada. "De repente el día se hizo noche", cuenta este subinspector, que señaló que en ese momento el escenario era "muy grave".

Dos de las tres vías de salida, la de Fragoselo y la de Monte Alba, eran impracticables. La única vía "disponible" era en ese momento la de Camos. "El problema era que estaba sin explorar y no se sabía si era viable", dice. Pero ante la gravedad en el punto, y consensuado con los bomberos, ya que en aquel momento vieron un todoterreno de estos efectivos, tomó la decisión de bajar. "Nos teníamos que marchar de allí, la cosa se estaba poniendo muy fea, así que organizo una avanzadilla", dice. Esa avanzadilla era la patrulla en la que iba él y dos más. Un total de seis agentes. "Le dije a los otros cinco coches que se quedaran arriba; no me podía a aventurar a que fuésemos todos por una carretera comarcal, estrecha, rodeada de árboles en las condiciones en las que estábamos", cuenta. Porque en aquel momento le venían a la mente sucesos trágicos, como el que había ocurrido en Portugal.

La segunda vida de Eva tras huir de un coche en llamas // MARTA CLAVERO

En los primeros tramos vio que la carretera era viable. Se podía salir, dice. Por eso comunicó por radio a las otras cinco dotaciones que también cogieran esa carretera. Pero de repente otro giro en la situación. Ellos seguían conduciendo y el escenario cambió de "forma grotesca". "Aquello se convirtió en un infierno, había llamas a un lado y a otro, remolinos de fuego, un fuerte viento", cuenta. E inmediatamente comunican a las dotaciones que "aborten", que no sigan por ese camino. "Nosotros, los tres vehículos que íbamos de avanzadilla, no tuvimos más remedio que seguir", concreta. "Sentíamos los coches crujir, las ramas nos caían sobre el capó, la temperatura era de 90 grados, temía que el coche se parara, y eso nos depararía consecuencias muy malas", precisa. En aquel momento "temimos lo peor". La visibilidad era además nula. Pero siguieron y de repente "vimos la luz". Casi ya en Camos, a la izquierda de la carretera seguía ardiendo, pero a la derecha encontraron lo que fue su refugio.

Ellos habían sobrevivido. Pero el subinspector cuenta que era consciente de "lo que había quedado atrás". Los cinco vehículos policiales con compañeros a los que había mandado dar la vuelta y los vecinos que continuaban en Chandebrito. "Pero ahí ya no se podía volver y pido medios", afirma este mando, que señala que, pese a la desesperante situación, en todo momento se actuó "manteniendo la calma y la profesionalidad". "Hicimos lo que pudimos; pasados los días lo medité y considero que tomamos las decisiones correctas, si los vehículos que venían detrás no hubiesen dado la vuelta aquello podría ser una desgracia como Portugal, una catástrofe", dice, ahondado en el pesar que sienten por la muerte de las dos mujeres de esa parroquia ese domingo. "Lamentamos mucho lo ocurrido, precisamente habíamos ido allí para evitar eso", dice, haciendo hincapié en la colaboración que tuvieron por parte de los vecinos y en la labor, que, igual que ellos, hicieron otros muchos agentes que aquel día voluntariamente acudieron a ayudar. "Yo acabé aquel día de trabajar a las 4 o 5 de la madrugada, otros compañeros a las 8 de la mañana; nuestra labor no acabó en Chandebrito, hubo mucho más", dice.

Vecinos de Chandebrito: "Tenían más miedo ellos que nosotros" // MARTA CLAVERO

Otro de los policías nacionales que estuvo esa tarde en Chandebrito ahonda en lo ocurrido. Él era uno de los que iba en esas cinco dotaciones que tuvieron que dar la vuelta. Recuerda los instantes antes en que les comunicaron que podían bajar. "Recibimos la señal de vía libre y bajamos por esa vía sinuosa", dice. Y de repente se vieron "flanqueados por las llamas". Aún así seguían avanzando, creían que podían salir. Pero "a 1.000 metros" les dicen que es inviable seguir. Estaban en un callejón sin salida. El panorama que tenían ante sí era "brutal". Este agente hizo girar su coche y, además de las otras dotaciones policiales, vio que les seguían seis o siete vehículos de ciudadanos. El pánico se adueñó de la situación, se creó un embotellamiento en aquel vial rodeado de llamas. "Era un túnel de llamas", describe. Ese fue el peor momento. "Pensábamos realmente que habíamos llegado a un punto de no retorno", dice. Pero lograron regresar a Chandebrito. "Fue solo un kilómetro pero me pareció que habían sido 200", cuenta. Las altas temperaturas eran casi insoportables. Las llamas no les dejaban ver la carretera. Y por fin llegaron a un punto que les parecía el más seguro de una parroquia que se había convertido en un infierno. Los vecinos seguían pidiendo ayuda. Allí estuvieron recluidos cuatro largas horas. El humo era insoportable. Y el fuego se acercaba. "Allí arriba llegó un momento en el que lo único que tratábamos era de sobrevivir", cuenta.

Tras todas esas horas allí atrapados con un centenar de vecinos, empezaron a recibir noticias "favorables". También se les unió el Seprona de la Guardia Civil, que al ser Chandebrito su demarcación conocían bien la zona. Las circunstancias se aliaron y se consideró que algunas de las vías ya podrían ser transitables. Era en torno a las 00.30 horas, ya de madrugada, cuando algunos salieron por la vía de Fragoselo y otros por la de Camos. Los 10 policías tuvieron que recibir asistencia sanitaria debido al intenso humo que soportaron.

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