Una década del carné de conducir por puntos

Francisco Javier Molano: "Galicia tiene unas carreteras menos seguras, eso hace que sea más fácil cometer una infracción"

"En la comunidad falta percepción del riesgo del alcohol en la conducción. Su consumo está presente en el 25% de los accidentes mortales" - "Todavía hay gente que justifica una conducción negligente"

03.07.2016 | 04:55
El jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Galicia. // Víctor Echave

Casi un 70% menos de muertos en las carreteras gallegas. Es una de las consecuencias que el jefe de la Agrupación de Tráfico en Galicia atribuye al carné por puntos, junto con otras medidas como la reforma penal o la mayor presencia de patrullas en carretera. Pero Molano reconoce que aún queda un largo camino por recorrer para lograr "invertir la balanza" y que sean más los conductores que no infringen la norma por convencimiento que por miedo a la multa. Advierte de que surte más efecto la retirada de puntos que la sanción y defiende el decomiso del coche como el "mejor escarmiento" para los "conductores asociales". En Galicia, sostiene, no se incumple más la norma sino que el tener unas vías "menos seguras" hace que sea "más fácil" cometer una infracción

-Se cumplen diez años del carné por puntos. ¿Qué balance hace de su aplicación?

-Ha sido una de las herramientas exitosas de la DGT, unida a otras medidas tomadas en diferentes ámbitos, como puede ser la Fiscalía de Seguridad Vial. Junto con la reforma del Código Penal y el incremento de personal y medios de la Agrupación de Tráfico, el carné por puntos ha influido decididamente en la reducción de la siniestralidad, que ha sido progresiva.

-¿Este balance se debe a una mayor concienciación o por la pérdida de puntos y la multas e incluso la pena de prisión que acarrean las infracciones o delitos al volante?

-Aún queda mucho camino por recorrer desde el punto de vista de concienciación, educación, formación e, incluso, información. La educación es uno de los pilares básicos para que el comportamiento del conductor se reconduzca hacia la ejemplaridad y el cumplimiento de la norma. En eso todavía somos deficitarios. Hay que apostar más por la fase preventiva de la educación. Los países más avanzados se distinguen porque el cumplimiento de la norma, desde el punto de vista de seguridad vial, se basa en un tanto por ciento elevado en la parte educativa. No tanto en la imposición, que es la parte policial. En España en general y en Galicia en particular todavía tiene más peso la vigilancia y la denuncia. Nuestra asignatura pendiente es invertir la balanza y llegar a que sean más los que cumplen por convencimiento y no por imposición.

-¿Ha interiorizado la sociedad el mensaje lanzado desde Tráfico y la Fiscalía de Seguridad Vial de que el vehículo es un arma con la que también se puede delinquir?

-El factor humano es decisivo en la accidentalidad. El vehículo es una herramienta que mal utilizada puede resultar mortal. Tiene el mismo efecto que un arma. La sociedad todavía es muy condescendiente con los delitos de tráfico. Esa parte de educación tiene que ir dirigida en ese sentido: la importancia que tiene el mal uso de un vehículo. Los errores son humanos pero cuando hay una predisposición a la conducción infractora, negligente o imprudente, ya es otra cuestión. Todavía hay gente que lo justifica. La educación vial tiene que ir hacia todos los estamentos que estamos obligados a opinar sobre esta cuestión. Y todos tenemos que ir al unísono, con un mensaje único y claro de rechazo. No podemos banalizar sobre la seguridad vial. El silencio es cómplice.

-¿Cuál es el perfil de riesgo en las carreteras gallegas?

-El autóctono, que es la persona mayor. Galicia tiene una población más envejecida que otras comunidades, unos vehículos de mayor antigüedad y miles de kilómetros de carreteras que, por sus características propias, ofrecen peor seguridad. El perfil que más nos preocupa es el de la gente mayor que vive en el entorno de la carretera y que se desplaza en las inmediaciones de su domicilio y a veces comete errores que resultan fatales. También nos preocupan los peatones porque en Galicia hay una permanente convivencia con una red tan extensa que hace perder el sentido del riesgo. Y cuando uno se relaja en carretera, eso puede dar lugar a atropellos mortales. La mayoría de atropellados en Galicia son mujeres que están haciendo sus labores cotidianas cerca de su casa y la vía.

-La Agrupación puso en marcha el Plan Mayores con la señalización extraordinaria en los accesos a vías de alta capacidad para evitar las entradas en sentido contrario. ¿Se va a ampliar este plan a otras carreteras?

-Este plan, también organizado e impulsado por la Jefatura de Tráfico, está desarrollándose. Surgió por esa alarma ante el creciente número de personas mayores cuyo comportamiento da lugar a accidentes graves, como fue el año pasado y en menor medida a principios de este cuando los conductores accedían a las carreteras desdobladas en sentido contrario. Se ha hecho la señalización extraordinaria, pero a lo mejor, en algún caso, hay que reforzarla todavía más.

-Han puesto en marcha seis investigaciones a psicotécnicos en Galicia ante las sospechas de que aprueban a conductores mayores no aptos. ¿En qué fase se encuentran las pesquisas?

-Aún estamos en fase de investigación policial. No descarto que durante el verano sigamos avanzando y lo comuniquemos a la Fiscalía y se hagan diligencias policiales como pueden ser la toma de declaración a testigos o a personas investigadas. La iniciativa de estas investigaciones también partió de la Fiscalía de Seguridad Vial en Galicia, con la que estamos en permanente contacto y coordinados.

-¿Son los gallegos más infractores al volante que en otras comunidades o se consideran más habilidosos por la configuración sinuosa de nuestras vías y, en consecuencia, se permiten más excesos en carretera?

-No creo que en Galicia se infrinja más. El hecho de que haya muchos kilómetros de carretera en peor estado, no por el estado del pavimento o su cuidado, sino en lo que a las condiciones de seguridad se refiere como anchura, trazado o seguridad pasiva, hace que las infracciones surjan de manera más fácil y espontánea que en otras comunidades donde las vías están bien delimitadas y definidas o la señalización es más homogénea. En este tipo de vías, no porque los conductores se hagan más habilidosos y se atrevan a hacer otras cosas, es más sencillo cometer alguna infracción. Tenemos un número de kilómetros de carretera extenso que hace que no podamos poner barreras de seguridad a todas. Eso es inviable.

-En las carreteras convencionales de la comunidad hay tanta limitación de velocidad que el conductor en ocasiones pierde el norte y ya no sabe a cuánto tiene que circular en ese tramo. ¿Deberían unificarse las limitaciones?

-Nosotros cuando observamos algo que es mejorable hacemos las propuestas a las Jefaturas de Tráfico. En todo lo demás, somos respetuosos con las decisiones que toman los titulares de las vías. Hay tramos en los que se ha hecho ya esa propuesta de revisión de velocidad. Por lo general son revisiones a la baja, pero también las ha habido al alza. Pero para al alza somos más precavidos porque el aumento de la velocidad siempre es un factor desencadenante de un accidente o agrava sus consecuencias.

-Los últimos datos sobre el alcohol y las drogas al volante son alarmantes: Galicia está entre las comunidades con más positivos. ¿La sociedad gallega es más tolerante que en otras comunidades?

-Se está haciendo un esfuerzo muy grande desde el punto de vista de los controles realizados. Nuestros estudios, que tienen en cuenta las autopsias del Imelga pero que a la vez introducimos los datos de conductores no fallecidos pero que han sido responsables de un siniestro, revelan que en los accidentes en los que al menos ha habido una víctima mortal, solo el alcohol está presente en un 25% de los siniestros.

-Pese a las continuas campañas de control no se logran atajar los positivos por consumo.

-No se logran atajar en la medida en la que nosotros quisiéramos. Se está haciendo mucho trabajo desde la Agrupación pero no conseguimos bajar los positivos a unos niveles aceptables, si es que los hay. Hay una falta de percepción de ese riesgo sobre las consecuencias del alcohol al volante, así como también hacia la posibilidad de control por parte nuestra al tener una red tan densa y tupida. Y hay gente que se la juega, hasta que a veces el juego no le sale, bien porque entra en un control o, lo peor, porque ha fallecido en un accidente.

-¿El sorprendido una vez con una copa de más al volante no suele reincidir y el multirreincidente es el que tiene problemas de dependencia?

-Pues para mucha gente el haber sido interceptado una vez no surte efecto y reincide. Hasta que los créditos están casi a punto de agotarse, sobre todo para conductores que tienen una capacidad económica que se pueden permitir pagar la multa, la sanción no es suficiente. Surte más efecto la detracción de puntos que la multa. Para quien tiene una dependencia del alcohol o las drogas, ya solo queda más que aplicar medidas alternativas por parte de la Justicia para rehabilitar a ese conductor.

-¿Para estos conductores es más efectivo el decomiso del vehículo o la pena de prisión?

-El decomiso es una herramienta muy buena para los multirreincidentes. La están pidiendo muchos fiscales y la están aplicando muchos jueces. Nosotros apostamos por el decomiso para aquellas personas que hay que darles un escarmiento importante. Es retirarle esa herramienta que puede matar, porque un vehículo puede ser tan o más dañino como una pistola o una navaja. Somos amigos de decomisar el vehículo a aquellos conductores que ya han manifestado que son asociales, no esperar a que se repita esa conducta. Si una conducta define una persona, y se ve que no es un error sino una manera de ser hay que cambiarlo rápidamente. Y el decomiso es una forma rápida de transformar esa conducta.

-Este fin de semana comenzó la operación salida de verano. ¿Qué consejos da a los más de 9 millones conductores que en vacaciones van a desplazarse en coche por las carreteras gallegas?

-Máxima atención al volante. Insistir en la obligación de circular con cinturón de seguridad. Resulta chocante, pero todavía hay un cerca de un 30% que no hacen uso de él. Hemos tenido varios casos de jóvenes que, pese a haber crecido con el capazo o la sillita atados al vehículo y que desde pequeños utilizaron el cinturón, se han visto implicados en accidentes y no lo llevaban puesto. El alcohol o las drogas es un binomio nefasto con la conducción. Respetar los límites de velocidad, porque en relación al año pasado detectamos más infractores por velocidad. Seguiremos vigilando de manera quirúrgica los lugares que son más problemáticos por pisar más de la cuenta el acelerador. La conducción está para que se disfrute, también dentro del vehículo respetando las normas y no yendo tenso.

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