S. DE LA FUENTE - OURENSE
José Luis Baltar tardó 60 minutos en despedirse de la Diputación Provincial que presidió durante 22 años. Tras un pleno cordial previo pacto de los grupos, el secretario leyó el escrito de renuncia del presidente y éste se puso en pie para leer su último discurso. Cerró así una larga etapa en la que reconoce "aciertos y muchos errores", pero de la que se queda con el contacto directo con los ciudadanos. Despedirse uno a uno de diputados, amigos y trabajadores le costaron al expresidente decenas de besos, apretones y alguna lágrima. Una hora después salía en su coche privado del Pazo Provincial.
Sin embargo, José Luis Baltar no se ha querido ir gratuitamente, sino que ha mandado recado a la Xunta aprobando tres mociones de la oposición en las que se cuestiona la gestión del Gobierno gallego en Ourense por no haber sido capaz de implantar contratos homologados para los productores de patata de A Limia y de obstaculizar durante más de dos años la modernización de regadíos de esta comarca.
También se va Baltar de la Diputación instando a la Xunta a hacer efectivas las múltiples medidas de salvamento para la Estación de Montaña de Manzaneda, al borde de la quiebra económica, recogidas en diferentes planes de viabilidad, entre ellos uno elaborado por la propia Dirección Xeral de Turismo.
"Tengamos la fiesta en paz", señaló el ya expresidente de la Diputación dirigiendo una mirada a su portavoz, Plácido Álvarez, para que zanjase la discusión con la bancada oponente cuando el diputado popular trataba de explicar que la crisis económica ha obligado a la administración autonómica a "reprogramar" algunas de sus inversiones. "No merece la pena discutir", señaló Baltar, aliándose con la oposición en su último día, y al tiempo, agrandando la brecha que le separa de sus compañeros del PP de Galicia.
Nadie de Santiago
Nadie de la cúpula del partido en Galicia, a los que se refirió como "veletas" el día que hizo pública su renuncia, asistió al último pleno del barón popular para aplaudirle como sí hicieron sus fieles compañeros que abarrotaron el salón de plenos y se pusieron en pie para rendirle homenaje. Ni siquiera el delegado territorial de la Xunta, Rogelio Martínez, que fue vicepresidente de la Diputación y su mano derecha durante varios mandatos, se acercó al salón de plenos para despedirle.
El guiño del expresidente con los diputados de la oposición continuó en su discurso de renuncia. Reconoció su "talante" y les pidió disculpas por sus "excesos" no premeditados: "Os llevaré siempre en el corazón".
No fue el único guiño a la oposición, pues el PP apoyó una propuesta del PSOE para que los diputados provinciales hagan pública su declaración de bienes. La institución ourensana será la primera diputación que colgará en su página web institucional el patrimonio de los miembros de la corporación. Lo hará en marzo, tras modificar el reglamento de la corporación.
A pesar de la aprobación de su propuesta, el PSOE afeó a Baltar que no lo hubiese hecho antes. "Nos quedamos sin saber cuántos coches tiene", le espetaron.
Tras la salida de José Luis Baltar, el vicepresidente, Rosendo Fernández, asume la presidencia en funciones. El comité electoral se reúne a las 11 horas de hoy para proclamar a Manuel Baltar, su hijo, como candidato a la sucesión.
Baltar padre deja en manos de su hijo la tarea de "querer y cuidar" la institución provincial, que, reconoce, debe "modernizarse, tarea que deberá asumir su sustituto. "Cuenta con un gran equipo", indicó.