JULIO PÉREZ - VIGO
Al nuevo ministro de Economía se le veía muy interesado ayer durante su primera entrevista en televisión en posicionarse públicamente en el debate sobre la remuneración a los directivos de entidades financieras con inyecciones de fondos estatales. El propio Luis de Guindos sacó el espinoso asunto sin que hasta ese momento se le hubiera preguntado y, de paso, evitó darle muchas vueltas a las posibles preferencias de su departamento en la segunda ola de matrimonios que se avecinan. "Yo no entro en absoluto. Son decisiones de empresas privadas. En absoluto", zanjaba ante el caso concreto de una fusión de Bankia con Caixabank. "Lo que sí le puedo decir, por ejemplo, y no tiene nada que ver –admitía, a continuación–, es que el Gobierno tiene preocupación por los datos que se hicieron públicos de aquellas entidades con ayudas públicas de los sueldos de los directivos". El discurso de De Guindos apunta a una más que previsible rebaja.
Desde "el punto de vista de las ayudas", el ministro diferencia dos tipos de entidades. "Unas primeras que están intervenidas por el FROB y que están prácticamente bajo el control del Banco de España, por decirlo de algún modo. Ahí el control es absoluto", defiende De Guindos, en referencia a Unnim, CatalunyaCaixa y Novagalicia. El principal accionista es "el FROB, el Banco de España, es el Estado", y por esa razón "los sueldos tienen que estar absolutamente controlados y ser acordes con lo que efectivamente se considera una política de remuneración adecuada"
¿Lo están? No lo parece a juicio del Ejecutivo, precisamente por esa manifestación de "preocupación" con la información que todas esas entidades mostraron el pasado mes. Y porque además el Consejo de Ministros requirió al Banco de España un informe sobre la situación, sobre si las remuneraciones se adecuan "al entorno en el que nos estamos moviendo".
Un análisis que estará en manos de De Guindos "en unos días", con lo que las limitaciones en los salarios a las cúpulas podrían incluirse dentro del plan de reestructuración del sector. "Este Gobierno es muy consciente que está pidiendo muchísimos esfuerzos a la ciudadanía –señala el ministro de Economía– y en estas circunstancias creo que a los ejecutivos de esas entidades intervenidas les vamos a pedir, no tenga la más mínima duda, un esfuerzo". De cifras, de momento nada. "Estamos viéndolo –señala–. Tenemos que recibir el informe".
En el otro grupo de entidades mete De Guindos a las que han tenido solo préstamos del FROB en la primera ronda de ayudas "financieras". "Pero no están intervenidas", dice. Son Bankia, Banca Cívica, Mare Nostrum y la integración de las cajas leonesas. "Y ahí lógicamente el Gobierno también va a establecer directrices", advierte.
Por si quedaba alguna duda, el ministro de Economía descartó que el saneamiento que quiere impulsar en el sector eche mano de fondos públicos. "Sin que el ciudadano tenga que poner un duro más", insiste. Lo que implica la negativa directa a un banco malo de tutela estatal para absorber el lastre inmobiliario del sistema. "No, no, no. Es uno de los principios fundamentales. En España tenemos en este momento cuatro cajas intervenidas por el FROB. Vendimos la CAM con muchas ayudas a una entidad. Y el banco malo, que supone básicamente ayudas del contribuyente a las entidades, no está en absoluto, ni van a estar en absoluto en la agenda", replica el ministro.
La limpieza saldrá básicamente, según De Guindos, de los resultados de las entidades. "Vamos a exigir más esfuerzo para ajustar los valores de los activos inmobiliarios, lo que supone que los bancos van a tener que reducir sus beneficios. Pero se van a sanear", detalla. Un "esfuerzo" que traslada además a las futuras fusiones. "Lo que vamos a tener son entidades mucho más eficientes y que van a estar en disposición de empezar a dar crédito", afirma el ministro, convencido también de que cuando el sector "ajuste los precios al mercado", los precios "bajarán más y las viviendas estarán disponibles para más gente".