SANDRA PENELAS
Todavía no maneja la bicicleta con suficiente pericia como para enviar mensajes de móvil mientras sortea el tráfico, tarea más que factible para los holandeses bajo el sol o la lluvia, pero esta joven bióloga lleva dos años viviendo una de sus "mejores experiencias profesionales y personales" en el Instituto de Física Atómica y Molecular (Amolf) de Ámsterdam. En abril se acaba su contrato Ángeles Alvariño, cuya cuantía financia la Xunta, y se plantea quedarse en los Países Bajos. Valora el enriquecimiento que supondrá para su currículo, pero en su decisión también pesa el delicado panorama de la investigación en Galicia.
"Aquí tienes todos los medios disponibles y no hay problemas para conseguir proyectos con financiación del Gobierno o de la industria. Debido al recorte de la Xunta mi sueldo se va a reducir un 25%. No nos sentimos valorados, hacemos una huelga y a nadie le importa. Y lo grave es que todo el dinero que han invertido en nosotros lo pierden y nos dejan escapar en lugar de aprovecharnos para que el país salga adelante", lamenta Berta Cillero (Santiago, 1980).
Al menos, su estancia en Ámsterdam sí se ha traducido en una colaboración del Amolf con el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, donde se doctoró como bióloga molecular, para demostrar la viabilidad en muestras humanas de una técnica pionera –Tissue imaging– que podría mejorar el diagnóstico de la artrosis y otras enfermedades reumáticas. "El Instituto colabora con empresas e investigadores de EE UU, Rusia, Alemania o Reino Unido. Una vez que estás aquí siempre se abren puertas", celebra.
Muy pocos centros en todo el mundo aplican este método con apenas una década de vida y que en el Amolf, donde también desarrollan tecnología para crear sus propios equipos, aplican no solo al ámbito de la biomedicina, sino también, apunta Berta, en la restauración de obras de arte.
El grupo al que pertenece desde su llegada a Ámsterdam ya estudiaba la utilidad de esta técnica en tejidos blandos para el diagnóstico de cáncer y dolencias neurodegenerativas, pero ella inició una línea nueva con muestras de hueso, cartílago y partes de las articulación que le facilitan desde el complejo hospitalario herculino.
El objetivo es buscar nuevos marcadores que permitan predecir las enfermedades reumáticas y conocer mejor sus diferentes estados para obtener un diagnóstico más acertado. "Las ventajas del tissue imaging radican en que es muchísimo más rápido y eficaz porque te permite detectar en una sola muestra multitud de marcadores", destaca.
Frente a los protocolos de inmunohistoquímica que se utilizan actualmente en los hospitales para el diagnóstico, este avance "permitiría discriminar con una única biopsia qué enfermedad y en qué fase padece el paciente e incluso determinar si también sufre otra distinta".
En su equipo trabaja codo con codo junto a biólogos, físicos, químicos, matemáticos y bioinformáticos. "En España prácticamente tenía que hacerlo yo todo", compara entre risas. A igual que la población de la ciudad, la plantilla del Amolf destaca por su carácter internacional y multicultural. En el centro trabajan cuatro españoles y ella es la única gallega.
"Ámsterdam es muy tolerante y aquí vive gente de todo el mundo. Están acostumbrados a recibir muchísima emigración y los respetan porque saben que vienen a trabajar. Son muy agradables, pero cuesta entrar en su círculo. Por eso mis mejores amigos son italianos. No es algo que buscase, pero hay afinidad cultural. Se nota la influencia del Mediterráneo", comenta Berta.
La calidad de vida y la enorme oferta cultural son algunos de los atractivos que han facilitado su adaptación a la ciudad, aunque eche en falta la comida, las horas de luz y la "gracia" de los españoles.