JULIO PÉREZ - VIGO
Lo que está ocurriendo con los impagos en el sistema financiero es uno de los reflejos más claros de cómo camina la economía española. La morosidad en el sector alcanzó el pasado noviembre el 7,51%. No solo supone el nivel más alto de los últimos diecisiete años –aún lejos del 9,1% de máximo histórico que se remonta a 1994–, sino un incremento con mayor intensidad que en los meses precedentes. Suma y sigue, como quebradero de cabeza para un sector que protagoniza el huracán de la vuelta a la recesión. Los créditos dudosos escala a los 134.143 millones de euros de un volumen total de 1.785.243 millones en préstamos en circulación. La mora en octubre se había situado en el 7,41%. Un año antes, en noviembre de 2010, rozaba el 5,7%, según los datos publicados ayer por el Banco de España.
Más morosidad, en una cartera de créditos que aumentó en el penúltimo mes del ejercicio. 6.578 millones más concedidos. Aún así, el grifo de la financiación se mantiene abierto a duras penas, con un importante descenso superior al 3% en comparación con 2010. Los impagos en el caso concreto de bancos, cajas y cooperativas de crédito –entidades de depósito y las que concentran la mayoría del negocio– están en el 7,545%, frente al 9% de los establecimientos financieros. Para hacernos una idea de la evolución, la tasa se multiplicó por 16 desde el año 2005, cuando los préstamos en mora no llegaban ni siquiera a los 8.000 millones de euros. El 0,7% del total.
En todo ese lastre hay hasta 403 millones de euros que adeudan las administraciones. La ligera mejoría en la financiación experimentada durante noviembre afecta, sobre todo, al sector público, con un alza del 0,44% en el acceso al crédito, y de un 13,8% en la comparativa anual, frente al 0,22% de incremento en empresas y familias, que tienen hoy casi un 3% menos de préstamos que en noviembre de 2010.
Las hipotecas en el mercado español –incluidos los préstamos para rehabilitaciones– sumaban hasta ese mes 655.734 millones de euros, de los que 17.579 están en peligro de no devolverse. La morosidad aquí se quedó en septiembre en el 2,68%, aunque, y eso es lo llamativo, acumula ya tres trimestres de aumento constante.
¿Por qué entonces la tasa de impagos media en el conjunto del sector es tan alta? Por los vínculos con otro sector, el del ladrillo, que entre construcción y actividades inmobiliarias concentra el 42,66% de los créditos concedidos por bancos y cajas a actividades productivas. Más de 405.000 millones de euros.
Y en ambos la morosidad no para de subir. Las empresas constructoras arrojan un volumen de dudosos del 16%, frente al 10,39% de un año antes. Casi 16.500 millones de euros. Otros 57.600 son de firmas inmobiliarias, donde la mora se dispara casi al 19%, cuando a finales del tercer trimestre de 2010 era algo menos del 12%. Son los dos segmentos de peso en el total de impagos que acumulan las empresas al sistema financiero, que roza ya los 99.000 millones de euros. Una cifra sin precedentes. Dentro del caso concreto de las constructoras, hasta 1.324 millones, un 8% de su morosidad, está en obras públicas.