RUBÉN D. RODRÍGUEZ - A CORUÑA
El frenazo al crecimiento poblacional en Galicia después de seis años de lenta, pero continua progresión, es un problema generalizado y del que no se libra ya ninguna de las cuatro provincias. El análisis municipio a municipio del padrón a 1 de enero de 2011 revela que a lo largo del año pasado el 73% de los 315 ayuntamientos gallegos, es decir, siete de cada diez, perdieron población. Estas cifras se traducen en el conjunto de la comunidad en 2.231 empadronados menos, el primer retroceso que se registra en Galicia desde 2004.
Los concellos, por el contrario, siguen prácticamente la misma tendencia demográfica que en los últimos seis años: los que perdían residentes los siguen perdiendo y aquellos que aumentaban población desde la mitad de la década pasada la continúan ganando; pero los incrementos no son muy llamativos, mientras que algunos descensos resultan preocupantes e indican que hay concellos que se vacían sin remedio.
Solo tres mantienen en su censo el mismo número de residentes que hace un año, todos ellos en la provincia de Ourense: Beade, O Bolo y Verín. En el padrón municipal de 2010 había 231 ayuntamientos que presentaban pérdida de población por solo 83 que la habían ganado, una cifra que se repite este año.
Lugo y Ourense son las provincias con un descenso más alto de población, del 85% y el 84%, respectivamente. En A Coruña ganan residentes casi el 31% de los concellos (29, uno más que el año anterior, frente 65 con balance negativo). Y en Pontevedra el balance es más equilibrado, con un 45% de municipios más habitados que el año anterior (27, concretamente) y un 55% (35) que menos.
Después de las grandes ciudades, son los concellos de las áreas metropolitanas los que concentran más residentes que el año pasado, como Narón (38.910), Oleiros (34.133), Culleredo (29.207), Ames (28.852) o Cangas (25.913).
Las provincias del interior siguen concentrando los concellos más deshabitados, con Negueira de Muñiz (Lugo) al frente con solo 224 residentes, 14 más que a principios de 2010. No llegan al millar de empadronados los ayuntamientos lucenses de Muras, Ribeira de Piquín y Triacastela; el pontevedrés de Mondariz-Balneario; y hasta 15 en la provincia de Ourense.
En la provincia de Pontevedra ganancias y pérdidas se reparten de modo desigual. El que más población perdió en números absolutos fue Marín, donde hay censadas 133 personas menos. Por el contrario, tras la ciudad de Pontevedra, destacan por su aumento Ponteareas, con 245 personas, y Salceda de Caselas, con 217.
En todo caso, los datos generales indican que Galicia ha vuelto al grupo de comunidades que más habitantes han visto desaparecer del padrón municipal tras seis años consecutivos de incrementos. Ahora, con el desequilibrio demográfico más acusado y porque los inmigrantes en paro regresan a sus países por la crisis, Galicia vuelve a situarse a la cola del país, solo por detrás de Asturias y pareja a Castilla y León y Aragón.