M. VÁZQUEZ - SANTIAGO
Las tarjetas de banda magnética, los lectores de huellas digitales o los partes de entrada y de salida en papel muy pronto pasarán a ser historia en las oficinas de la Xunta y en los juzgados gallegos. El Ejecutivo autonómico está a punto de dar un paso más en la implantación del proyecto Kronos, un sistema basado en tarjetas "inteligentes" que permitirá a los trabajadores públicos firmar digitalmente cualquier documento, agilizando y simplificando su trabajo, y servirá a la vez para controlar si cumplen o no su horario laboral.
El sistema se ha probado este verano con 60 funcionarios de la Consellería de Presidencia, los únicos que ya pueden fichar desde su propio ordenador y aprovechar todas las funcionalidades de la nueva tarjeta. Tras esta experiencia piloto, la Xunta tiene previsto extender su uso de aquí al mes de marzo hasta que se alcance la cifra de 3.000 funcionarios acreditados.
Otras funciones
Será una implantación progresiva que afectará, primero, a las plantillas de Presidencia y de la Secretaría Xeral de Modernización Tecnolóxica –donde se han emitido 291 tarjetas aunque solo 60 están activas– y se extenderá después a la Consellería de Facenda, la Dirección Xeral de Asesoría Xurídica, el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo y la Inspección de Consumo. Entre estos seis departamentos se repartirán en los próximos meses 1.500 tarjetas inteligentes y las 1.500 restantes serán para funcionarios judiciales (es decir, más de la mitad de la plantilla).
El objetivo es que 20.000 empleados de la administración general y judicial dispongan de las nuevas tarjetas en el año 2013. Sin embargo, el proyecto Kronos no afectará, como explicó ayer la secretaria xeral de Modernización, Mar Pereira, ni a funcionarios del Sergas –que ya disponen de sus propias tarjetas digitales– ni tampoco a los que dependen de la Consellería de Educación.
Pero las ventajas del nuevo sistema no se limitarán a la firma digital y el control horario. Y es que al tratarse de una tarjeta "multifuncional" los funcionarios podrán usarla para acceder desde su ordenador "con total seguridad" al sistema de información de la Administración autonómica, para entrar en lugares de acceso restringido gracias al chip de radiofrecuencia incorporado a la tarjeta y, en un futuro, incluso para trabajar desde su propia casa. La Xunta, con todo, esperará a que los 20.000 empleados públicos tengan su tarjeta inteligente antes de dar el paso hacia el teletrabajo y la flexibilidad horaria, dos materias que se regularán a través de un decreto en el que está ya trabajando el departamento de Función Pública.
La inversión para este proyecto será de 150.000 euros que se irán dotando "de forma progresiva", según explicó la responsable de Modernización, quien destacó que las nuevas tarjetas sirven para toda la vida laboral del funcionario al que identifican.