IRENE BASCOY - VIGO
La conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, admitió ayer que NCG Banco sólo se comprometerá con la obra social de la caja y la dinamización del tejido empresarial gallego "siempre que sea compatible con la distribución de dividendos que permita ofrecer una adecuada rentabilidad a sus accionistas". Es decir, el banco primará los beneficios de sus socios. Este compromiso además todavía no está sellado, pues según confesó Fernández Currás, en los estatutos del banco presidido por José María Castellano tan solo se recoge por el momento en el título preliminar que "el banco propondrá a sus propios accionistas la modificación de sus estatutos sociales con el fin de hacer constar en los mismos el compromiso".
Currás hizo esta revelación en el Pleno del Parlamento y en respuesta al portavoz del BNG, Carlos Aymerich, quien denunció estar harto de "los conejos de la chistera que sacaba Feijóo" cada vez que acudía a la Cámara para defender su gestión en la fusión de las cajas gallegas, y recordó entonces el anunció del titular de la Xunta de que NCG Banco modificaría sus estatutos para blindar la obra social y garantizar la financiación de las pymes gallegos. Este anuncio ya fue entonces polémico, pues consejeros de Novacaixagalicia insistieron en que el compromiso era "una mera declaración de intenciones que no servía para nada". Además sostenían que aparecía recogido en el preámbulo, que no supone ni obligaciones ni derechos.
La conselleira de Facenda defendió ayer que el compromiso aparece en el "título preliminar que es Estatuto", en alusión a que supone una obligación para el banco, pero también reconocía que el acuerdo alcanzado para "garantizar la obra social" con Castellano aún no era definitivo, pues está en manos de los futuros accionistas que traiga el presidente ejecutivo y queda en todo caso supeditado a los beneficios que buscan obtener todo socio privado.
Currás cerró su intervención con este anuncio, dejando a Aymerich sin posibilidad de réplica, que desde su escaño no daba crédito a lo que oía. La conselleira también aprovechó su paso por la tribuna para restar importancia a los directivos de la propia caja que considera ninviable la obra social en el futuro, si la caja apenas controla el 7% del nuevo banco.
"Debe ser posible mantener la obra social a larzo plazo" y las cuantías "no serán menos que las de 2010", cuando Caixanova y Caixa Galicia dedicaron 112 millones de euros de euros, declaró Currás. ¿Cómo? Según la conselleira, "los presupuestos ejecutados de la obra social durante la bonanza económica eran muchas veces muy inferiores a los previstos y publicitados". Además, la caja debe reorientar su actividad, "más social, más benéfica y menos construcción de ladrillos, a lo que hasta ahora se dedicaba hasta un tercio del presupuesto". Asimismo Novacaixa debe "optimizar gastos de alquiler y de alta administración que suponen a día de hoy cuantías excesivas", sostuvo Currás, que también confía que la caja aumente su peso en el banco.
Por otra parte, la conselleira rehusó pronunciarse, pese a los requerimientos de PSdeG y BNG, sobre el anuncio de Cristóbal Montoro de que si el PP gobierna tras el 20-N impulsará "cuanto antes" una nueva ronda de fusiones. La oposición quería saber cuál es la novia que los populares buscan para NCG Banco.