X. A. TABOADA SANTIAGO
La Consellería de Sanidade reformará la Lei de Ordenación Farmacéutica para permitir que las boticas ubicadas en zonas rurales puedan reducir sus guardias en horario nocturno, es decir, que no sea necesario que durante las noches permanezcan abiertas todas las que ahora están obligadas. Así figura en el anteproyecto de medidas fiscales y administrativas que acompañan a los presupuestos de la Xunta para 2012.
Nada se dice de los motivos, pero, en otras comunidades, como Castilla y León, País Vasco o Cataluña, los colegios oficiales de farmacéuticos reclaman también a sus respectivos gobiernos autonómicos el poder reducir el número de farmacias que tienen que estar abiertas durante las noches. La razón que dan es que, sobre todo en las áreas rurales, apenas se presta servicio nocturno a los ciudadanos, pero los dispensarios tienen que estar abiertos y atendidos por personal. Por ello, la propuesta tiene un claro trasfondo económico, que es el ahorrar el gastos de personal, ya que no compensa abrir el servicio para atender una muy escasa demanda.
La reforma que plantea la Xunta, no obstante, tendrá carácter excepcional, y el cambiar el modelo actual de guardias nocturnas tiene que ser aprobado por la Consellería de Sanidade y a propuesta de los colegios oficiales de farmacéuticos.
"En las zonas farmacéuticas rurales con tres o menos oficinas de farmacia y que no dispongan de Punto de Atención Continuada (PAC), se podrá autorizar mínimos de servicios de urgencia en horarios nocturnos inferiores a los reglamentarios establecidos con carácter general, con la posibilidad de vincular el servicio farmacéutico a las zonas lindantes o próximas, siempre que se asegure una adecuada atención al usuario", recoge la nueva propuesta de reforma de la Lei de Ordenación Farmacéutica.
Precisamente, Cataluña inició el pasado sábado el cierre nocturno de las farmacias de guardia en municipios sin centros de atención continuada las 24 horas, en el comienzo de un nuevo modelo de planificación que contempla que los usuarios puedan desplazarse hasta un máximo de 30 minutos para encontrar una botica abierta.
Esta reorganización se ha autorizado de momento en ocho municipios de la provincia de Barcelona, donde las farmacias funcionarán entre las 8:30 horas y las 22:00 de lunes a viernes, y de 9:00 a 22:00 los sábados, domingos y festivos.