JULIO PÉREZ - (ENVIADO ESPECIAL A BILBAO)
Los dos megavatios (MW) que a Iberdrola le tocaron en el polémico concurso eólico vuelven a estar en manos de la Xunta. La líder en renovables en España renunció finalmente a la simbólica cuota. Del reparto de la pasada legislatura con el bipartito salió de vacío y, pese al convencimiento que sus responsables tenían de que las cosas serían esta vez diferentes solo unos días antes de que el nuevo Ejecutivo autonómico anunciara la resolución, la historia se repitió. "Hay muchos elementos que no nos encajan", admite Francisco Caamaño, delegado de la eléctrica en Galicia. La misma claridad con la que afirma que el desenlace del proceso tiene motivos "para ser recurrido". Iberdrola no lo hará por "cansancio y hartazgo". Porque aunque el negocio del viento en la comunidad le queda ahora vetado a medio plazo, cuenta con hasta 62.000 MW para desarrollar en otras autonomías y países y centra su atención en sus proyectos estrella de hidroeléctricas en el río Sil. Las centrales suman una inversión de 700 millones de euros, que el grupo presidido por Ignacio Sánchez Galán incluyó en el plan industrial con el que pidió 350 MW de los 2.300 del concurso y que se mantendrán para consolidar su posición del principal productor energético con agua en la región.
La ampliación del embalse de San Esteban en 175 MW supone un desembolso de 127 millones de euros. Su producción equivale al consumo anual en electricidad de unas 161.000 personas. Son las obras más avanzadas, con la previsión de arrancar la planta el próximo año. El aumento de potencia y las mejoras de las instalaciones en San Pedro, con alrededor de 52 millones de euros, estarán listos entre 2013 y 2014. Ya tienen la declaración medioambiental. Para 2018 queda la construcción de la central de Santa Cristina, con 517 millones, y en la que Iberdrola modificó el diseño para reubicar la balsa donde se acumula el agua y reducir de 5 hectómetros cúbicos a 4 la capacidad ante el revuelo armado entre los ecologistas. La potencia para el aprovechamiento del agua como fuente energética que explota hoy la compañía en Galicia supera los 1.300 MW, casi la mitad de toda la capacidad hidroeléctrica en la comunidad. En eólica supera los 600.
El proyecto que también iba de la mano del concurso y que sí se queda en suspenso es la planta de biomasa de As Somozas, con un gasto de alrededor de 25 millones de euros. La autorización estaba en manos de Iberdrola desde 2007 y decidió adherirla a la subasta eólica tras la declaración pública del presidente de la Xunta en la que animaba a los aspirantes a presentar planes industriales ligados al sector. "La rentabilidad no es la adecuada", justifica Caamaño, que destaca la necesidad de que los negocios paralelos que concurrieron al reparto "deben ser rentables de por sí". Por eso la compañía teme que no todos los ganadores vayan adelante con las inversiones. "Nosotros somos una empresa que nos gusta hacer cosas y las hacemos cuando se nos deja", resume.
Vinculación con Galicia
Como ejemplo de su vinculación con el territorio, Iberdrola pone los 145 millones de euros que su actividad generó en Galicia durante el pasado año, entre las inversiones directas, de 60 millones -un 46% más que en 2009-, el pago de 20 millones en impuestos, los 55 millones de compras a firmas de la comunidad y el empleo de 200 trabajadores. "Una vez más se pone de manifiesto su firme compromiso con el desarrollo económico y social de las regiones en las que desarrollamos nuestra actividad", subrayaba ayer Iberdrola en Bilbao en la celebración de su Junta General de Accionistas.
Durante el encuentro, Sánchez Galán presumió de las mejoras en la optimización de la compañía el pasado 2010, en "un entorno macroeconómico aún complejo", que, sin embargo, finalizó con un resultado neto de 2.871 millones, "los mejores de la historia". Iberdrola prevé que hasta 2012 el beneficio se siga incrementando a un ritmo de entre el 5% y el 9%