X. A. TABOADA - SANTIAGO
Si el sábado el presidente del PP, Mariano Rajoy, abrió el curso político en Soutomaior (Pontevedra), ayer le dio continuidad a su estancia en Galicia con la reunión de la ejecutiva nacional, en la que el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, tomó la palabra para reclamar el apoyo de todo el partido en su pulso con el Gobierno para aplazar la deuda que la comunidad gallega tiene contraída con el Estado, al que debe devolver 2.600 millones de euros entre los años 2011 y 2016. El problema, causado por unos anticipos mal calculados, por excesivos, afecta también a otras autonomías y a numerosos ayuntamientos.
Ante la petición planteada por el presidente de la Xunta, al igual que las alcaldesas de Cádiz, Teófila Martínez, y de Valencia, Rita Barberá, Mariano Rajoy avanzó que a lo largo de este mes reunirá, por separado, a sus regidores y presidentes de comunidades autónomas para elaborar una estrategia conjunta del PP con la que abordar la situación financiera de las administraciones locales y autonómicas y el pago de la deuda estatal. Y su aplazamiento hasta que se supere la crisis es la propuesta puesta hasta ahora encima de la mesa por los presidentes autonómicos populares.
"Estudiaremos cuál debe ser la fórmula para que se pague el dinero que el Estado, por hacer mal las cosas y presupuestar de más, les dio de más", anunció el presidente nacional del PP.
Rajoy alertó que muchos ayuntamientos tienen "graves problemas" de tesorería y que algunos incluso afrontan serias dificultades para pagar las nóminas y a los proveedores, lo que provoca el cierre de empresas, y que dentro de unos meses también pueden encontrarse en la misma situación algunas haciendas autonómicas.
"Es un asunto importante para la gente, para la creación de empleo y para el conjunto del país", alertó Rajoy, quien señaló como único culpable al Gobierno de Zapatero por disparar el déficit público al 10% en tiempos de crisis y luego tener que ejecutar "el mayor recorte del gasto social de la democracia por creer que para afrontar la recesión tenía que gastar como nunca".
Flanqueado por Feijóo y Dolores de Cospedal, Rajoy cargó contra el Ejecutivo central, del que dijo que está "sustancialmente solo", por no tener el apoyo de ninguna fuerza política ni de sindicatos ni empresarios, y que no está capacitado para presentar un plan contra la crisis. "Lo fundamental para levantar España es un Gobierno que ofrezca confianza y no éste", añadió, tras lo cual avanzó que de aquí a final de año su partido irá presentando 50 medidas para combatir la situación económica. Como reflejo de esta "incapacidad" del Gobierno, Rajoy censuró que sean los ministros de Fomento, José Blanco, y del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, los que estén negociando con el PNV los presupuestos generales del próximo año en vez de la ministra de Economía, Elena Salgado. "Resulta sorpresivo. No sé si tiene algo que ver con la situación pasada, presente o futura de los dos ministros", comentó.
En la reunión de la ejecutiva nacional, a la que acudieron como invitados los presidentes provinciales del PP de Galicia y el secretario xeral de la formación gallega, Alfonso Rueda, también se pergeñó el calendario del PP ante las elecciones municipales y autonómicas del próximo año, aunque el presidente del partido aseguró que no se había establecido aún ninguna fecha para la presentación de los candidatos.
En su comparecencia, Rajoy no quiso responder a las acusaciones de "holgazán" que le propició el veterano socialista Alfonso Guerra. "Es muy difícil responder a quien no se ha escuchado".