S. DE LA FUENTE/D. D - OURENSE
Los servicios de extinción dieron ayer por la mañana por "controlado", que no apagado, el incendio de Laza después de que arrasase 1.715 hectáreas (24 de arbolado) en la Serra de Camba. Fueron necesarios cuatro días para atajar el peor incendio de los últimos tres años en Galicia y la intervención de 287 bomberos de la Xunta y 120 soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que mantendrá un dispositivo en la zona mientras sea necesario. En la provincia, el Gobierno gallego movilizó a 700 operarios y el Ejército a 350 soldados para controlar los incendios de los últimos días.
La escarpada orografía de la Serra de Camba dificultó el trabajo de los bomberos, que tuvieron que enfrentarse desde el domingo a varios focos, probablemente provocados, según los primeros indicios que maneja la Consellería de Medio Rural.
Su trabajo fue minando poco a poco la intensidad de las llamas, pero hasta ayer los servicios de extinción no lograron cercar el perímetro de veinte kilómetros cuadrados que alcanzaba el incendio.
Aunque el departamento de Medio Rural dio por "controlado" el fuego, fuentes del servicio de extinción desplegados en la zona aseguraron que ayer por la tarde resurgieron las llamas, lo que obligó a movilizar cuatro helicópteros. Por ese motivo, sostienen que el fuego "no está controlado".
En la zona todavía están desplegados 50 militares y 15 efectivos de Medio Rural realizando labores de vigilancia, control y enfriamiento para lograr la extinción definitiva del fuego. Empapan con agua las más de 1.700 hectáreas quemadas para descartar posibles rebrotes.
La dimensión de este incendio, hasta ahora el más grande de Galicia en los últimos tres años, ha convertido Laza en la zona cero de la UME, que desde el martes mantiene instalado junto al polideportivo el puesto de mando avanzado. La ministra visitó ayer este punto, felicitó a los soldados desplegados en la zona y conoció de primera mano el dispositivo organizado para luchar contra los incendios en Laza, Chandrexa y Castrelo do Val con A Gudiña. Los dos últimos quedaron extinguidos.
A las siete de la tarde, 50 de los soldados de la UME seguían regando la zona quemada, mientras otros 50 efectivos se sumaron a la labor de enfriamiento del perímetro que llevaban a cabo 65 operarios de Medio Rural en el incendio de Requeixo, en Chandrexa, que quedó extinguido tras quemar 393 hectáreas.
También quedaron extinguidos los fuegos que afectaban a A Gudiña, Vilariño de Conso, Manzaneda y O Bolo. En total ardieron más de 331 hectáreas.