X. M. DEL CAÑO - OURENSE
Entre mayo y septiembre, las 45 vacas de la cooperativa Carambo, formada por 24 socios, pastaban sueltas en la Serra de Fial das Corzas, hoy abrasada por el fuego, en el ayuntamiento ourensano de Laza. Al llegar el frío, se recogían en un recinto formado por fincas particulares y un terreno comunal de todo el pueblo. Esa tierra también pertenece a las personas que intentaron impulsar un proyecto equino y que rechazan enérgicamente el actual uso.
La disputa llegó hasta los tribunales de justicia. El grupo que pretendía dedicar el monte, hoy calcinado por del incendio más grande del verano en Galicia. a la cría de caballos está encabezado por Elías Domínguez, Benjamín Rodríguez y José Estévez, que ofrecían a la xunta vecinal 3.000 euros al año por usar los pastos. La cooperativa vacuna, solo mil. No obstante, el juzgado de Verín le dio la razón a los vaqueros y ahora debe ser la Audiencia Provincial la que se pronuncie sobre el caso.
La tensión entre los dos grupos se incrementó cuando miembros de la cooperativa denunciaron hace dos años que tuvieron que intervenir con celeridad para evitar que sus vacas ardiesen cuando pastaban en la sierra. La Guardia Civil realizó indagaciones, pero no pudo sentar en el banquillo a los culpables.
Poco a poco, el volumen de las disputas fue bajando y ahora muchos partidarios de las dos opciones de explotación para el monte se hablan de nuevo, con la excepción de los cabecillas de ambos bandos, que se culpan mutuamente del desencuentro.
El incendio que arrasó la sierra por completo no caldeó públicamente las rencillas vecinales, pero ha puesto a la cooperativa vacuna contra las cuerdas. Los dueños de las vacas miran la zona calcinada y ven un "verdadero drama" en la normativa que prohibe el pastoreo en las zonas calcinadas durante dos años. Antonio Estévez, presidente de la xunta de montes y vocal de la cooperativa, sostiene que el fuego les ha ocasionado un "perjuicio enorme" porque "ahora" no hay para darle de comer a las vacas. Menos mal que se salvó la zona comunal y las fincas particulares. La cooperativa pedirá ayuda a la Xunta para comprar hierba. En caso contrario, la "ruina" amenaza en el horizonte.
Todos los vecinos concuerdan en que el incendio fue intencionado, pero nadie se atreve a señalar a un responsable. El secretario de la xunta de montes, José Prieto, afirma no "desconfiar de nadie". "Puede tratarse de gente que esté en contra del coto de caza, de personas que fueron a acampar a la Edreira, visitantes que no pertenecen a la zona", elucubra.
Mientras la Guardia Civil y las brigadas de investigación de incendios de la Xunta reúnen indicios, el Concello de Laza y Medio Rural se muestran partidarios de dialogar con los vecinos para "debatir qué intereses pueden estar detrás" de los fuegos, que acabó con la vida de cientos de corzos, ciervos y liebres, según el colectivo de cazadores.