REDACCIÓN - SANTIAGO
Las llamas vuelven a poner en jaque un año más al norte de Portugal. El calor extremo, con temperaturas superiores a los 40 grados, ha desencadenado una oleada de fuegos que se extienden desde Aveiro –a ochenta kilómetros al sur de Oporto – hasta las localidades vecinas a Galicia de Caminha, Braga o Bragança. Más de veinte incendios se contabilizaron durante la jornada de ayer, aunque a final de la tarde ya sólo quedaban activos ocho focos. Las llamas amenazaron varias casas a las afueras de Oporto y afectaron a la circulación de la principal autopista de Portugal, la A1. A pesar de que 750 bomberos trabajaron en las tareas de extinción, fueron necesarios más refuerzos. España envió varios aviones para sofocar las llamas, uno de ellos con base en A Coruña.
Y, entretanto, Galicia superó una jornada de máximo riesgo de incendios sin percances graves. La ola de calor que afecta a toda la península ibérica elevó el peligro de fuegos en la comunidad gallega. Las provincias de Ourense, Lugo, así como la Costa da Morte y el sur de la provincia de Pontevedra estaban ayer marcados en rojo –riesgo extremo– en el mapa de la Consellería de Medio Rural.
Incendios como el de Caminha estuvieron entre los más graves del día. Sin embargo, a medida que avanzaba la tarde fueron controlándose, al igual que ocurrió con los focos registrados en Viana do Castelo, Coimbra y Bragança.
Sin embargo, quedaban activos otros fuegos más al sur. El que más medios mobilizó fue el localizado en Alcácer do Sal –a 92 kilómetros al sur de Lisboa–. A este municipio se desplazaron 215 bomberos, 66 vehículos y un helicóptero.
El distrito con más fuegos activos fue el de Aveiro. Cientos de bomberos con decenas de vehículos y apoyo aéreo se enfrentaron a las llamas y tuvieron que cortar la autopista IP5 en Viseu, donde por la tarde había un total de seis fuegos, uno de ellos con dos frentes activos pese a que más de 200 efectivos trabajaban en su extinción.
También en la zona de Aveiro, las llamas afectaron a la circulación de la autopista que une Lisboa con Oporto. Las autoridades de este distrito han pedido refuerzos para hacer frente a lo que ya tildan como catástrofe.
La otra zona que más está sufriendo el impacto del fuego es la de Oporto, donde ya el pasado lunes las llamas quemaron algunas casas deshabitadas.
El norte de Portugal ha sido ya arrasada por el fuego en años anteriores. Es una zona especialmente propensa a sufrir incendios. En los últimos días ya empezaron a detectarse los primeros focos, aunque no ha sido hasta ayer cuando la situación alcanzó a su punto álgido. Las llamas llegaron a alcanzar hasta los 10 metros de altura en algunos incendios.
A pesar de la proximidad con Galicia, durante la jornada de ayer la Consellería de Medio Rural no informó de ningún incendio grave en la comunidad autónoma.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, explicó que se enviarán medios al país vecino para ayudarlo a combatir el fuego. "Les estamos enviando aviones en este momento", explicó ayer en Valladolid.
Según explicó, Rubalcaba los portugueses "lo están pasando mal" por la cantidad de fuegos desatados y explicó que el lunes por la noche se comunicó con su homólogo portugués para analizar la situación. En este sentido, recordó que la cooperación con las comunidades limítrofes a Portugal es muy importante.
Los expertos han vaticinado que este verano sería peligroso en cuanto a incendios para Galicia, ya que el invierno tan lluvioso ha propiciado un exceso de matorral que puede actuar como combustible para alimentar las llamas.