PAULA PÉREZ - SANTIAGO
Mientras los operarios que trabajan en la Cidade da Cultura van dando forma a una joya arquitectónica de relevancia internacional, para su interior se buscan soluciones mundanas que, en tiempo de crisis, permitan sacar partido a unos espacios que aún están en blanco. Ésa era la intención de la Xunta al decidir trasladar al complejo de Eisenman su centro de procesamiento de datos y los 150 trabajadores de la Secretaría Xeral de Innovación y Modernización Tecnolóxica.
Pero la idea ha convencido a pocos. Escritores, editores, intelectuales y representantes de instituciones culturales se quejan de que once años después aún se le esté dando vueltas al contenido de la Cidade da Cultura. Solo unos pocos aceptan, aunque a regañadientes, que una obra tan costosa termine acogiendo ahora en parte oficinas administrativas de la Xunta. Pero la mayoría advierten que un complejo por el que se ha pagado ya más de 479 millones de euros no se rentabilizará si se utiliza para albergar trabajadores de la Administración autónomica y reivindican un lugar privilegiado para la cultura.
Pero el problema está ya en los cimientos del Gaiás. En el mundo de la cultura todos coinciden que es un proyecto mastondóntico, que nació sin apoyo de la sociedad y sin un contenido definido. Y, a partir de esa base, la mayoría coincidien en que es difícil encontrar una solución. ¿Cómo conseguir amortizar una obra de semejante calibre?
Paralizar la obra sería echar por tierra la inversión ya ejecutada en el proyecto. Aún así, el secretario del Consello da Cultura Galega, Henrique Monteagudo, advierte que tal vez habría que plantearse no ejecutar los dos edificios que aún no han empezado a construirse.
Las obras de la Biblioteca, el Archivo y el Edificio de Servicios Centrais están ya prácticamente terminadas y la previsión es abrir estas instalaciones a finales de este año. El Museo de Galicia entrará en funcionamiento en 2011. Pero la Xunta mantiene paralizados dos de los edificios, el Centro de Arte Internacional y el Centro de Música y Artes Escénicas, en los que aún no se ha colocado la primera piedra.
El Gobierno de Feijóo se replantea ahora redefinir el Centro de Arte Internacional, pero ya el bipartito buscó entre la sociedad civil y representantes culturales posibles ideas para llenar el complejo del Gaiás. El Consello da Cultura incluso había emitido un informe con propuestas para llenar los blancos de la arquitectura de Eisenman, pero aún así la gente del mundo de la cultura sigue sin visualizar el proyecto y recriminan que se invierta en cemento mientras se detraen fondos culturales de los presupuestos.