JULIO PÉREZ - VIGO
Entre las muchas variables que las autoridades bancarias europeas tuvieron entre manos para medir la salud del sistema en todo el continente con los conocidos test estrés desvelados el pasado viernes, hay una que, pese a su enorme transcendencia, pasó de puntillas en los comentarios del propio sector y los analistas. La exposición de cada entidad a la deuda soberana. Un ingrediente muy a tener en cuenta en la evolución de su solvencia tras el vértigo provocado en los últimos meses por los bonos griegos, portugueses y españoles. A ojos de los mercados, los tres países más débiles en el delicado asunto del endeudamiento y, de hecho, los protagonistas del escenario más complicado al que se sometió a cajas y bancos, con un recrudecimiento de la recesión y una nueva crisis de deuda en los tres países. La publicación de las pruebas ha permitido saber que la fusión de Caixanova y Caixa Galicia, una de las operaciones más estables incluso en las peores condiciones, acumula más de 3.600 millones de euros de exposición a las emisiones de los gobiernos.
Muy por encima del resto, y como ocurre en todos los operadores financieros españoles, la caja única gallega está ligada a la deuda pública española, 3.273 millones de euros. Otros 246 millones son de Italia. La exposición a los bonos alemanes alcanza los 52 millones; 41 en el caso de los griegos; y, finalmente, 29 de Portugal, según consta en la documentación aportada por el Comité Europeo de Supervisores Bancario (CEBS).
En caso de que las previsiones oficiales de la Comisión Europea para la evolución de la economía se quedaran cortas y el Producto Interior Bruto (PIB) se desplomara un 3% más de lo contemplado, el impacto del riesgo soberano alcanzaría los 477 millones de euros. Si la situación se complicara todavía más, con ese nuevo huracán en los mercados con la deuda, el lastre para la nueva caja autonómica se dispararía a un deterioro –que suma también el daño sobre la cartera de negociación de las entidades y la renta variable que tienen para vender– de casi 1.300 millones de euros.
Las consecuencias de un escenario que, según el Banco de España, tiene una probabilidad del 0,05% de darse, serían peores para La Caixa y el SIP liderado por Caja Madrid, con 4.700 y 4.000 millones de pérdidas, respectivamente, y la alianza encabezada por Cajastur, con 2.470.
El otro gran grupo financiero gallego, el Pastor, tiene una exposición menor, de 2.900 millones de euros, y con un riesgo soberano de 31 millones en el primer escenario analizado en los test y de 245 millones en el más duro. Al igual que las cajas, el Pastor centra su cartera de deuda en vencimientos a corto plazo, con lo que el peligro es mucho menor. Santander y BBVA tendrían un deterioro en la situación más grave de 6.100 y casi 5.000 millones.