JULIO PÉREZ - VIGO
Con la alargada sombra que merodeaba al sector financiero español, la histórica publicación ayer de los conocidos, y esperados, test de estrés del Comité Europeo de Supervisores Bancarios (CEBS) permite, por lo menos, mandar un mensaje de calma a los mercados. Una prueba oficial de su buena salud. Prácticamente todas las entidades del país, el 95%, se sometieron a las pruebas de resistencia, frente a la media del 60% en el conjunto del continente, y únicamente cinco cajas suspenden. Ni en el peor de los escenarios contemplados en el examen, con una hipotética nueva crisis de deuda soberana entre los estados más débiles y una caída de la economía de hasta tres puntos sobre el recorte previsto por Bruselas, la fusión gallega necesitaría más ayudas, tras la inyección de 1.162 millones de euros del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). El proyecto de caja única gallega se sitúa en el octavo lugar dentro de los grupos financieros españoles.
El matrimonio de los negocios de Caixanova y Caixa Galicia, bautizado como Breogán, alcanzó al cierre del pasado año un Tier1 del 8,6%. Ése es el parámetro que el CEBS emplea en su radiografía, la proporción del capital básico –la suma de capital, reservas y las participaciones preferentes o cuotas participativas– para afrontar los activos de riesgo. El aprobado está en el 6%. Si el escenario económico cumple los cálculos oficiales de la Comisión Europea, el Tier1 de la entidad ya fusionada estaría en diciembre de 2011, y tras el ambicioso plan de más de 13.000 millones de desinversiones y el tijeretazo a la red comercial, alrededor del 10,1%.
En caso de que las previsiones para la recesión se queden cortas y el Producto Interior Bruto (PIB) siga desplomándose un 3% más de lo contemplado, el deterioro de las inversiones y créditos más peligrosos en la operación lo reducirían al 7,8%. Finalmente, en la peor de las situaciones, si la crisis se envuelve en otro huracán con la deuda de Grecia, Portugal y la propia España –y las repercusiones que tendría en el paro, hasta colocarlo en un 30%, o la morosidad en ese nivel también–, la ratio caería hasta el 7,2%, lo que supone un excedente de unos 450 millones.
Las pruebas de la fusión gallega tienen en cuenta la aportación del FROB. ¿Y sin los 1.162 millones de euros? Los recursos de la entidad no llegarían para alcanzar el 6%. En concreto, el Tier1 se quedaría en el 4,7%. El fondo permite a Caixanova y Caixa Galicia asimilar un deterioro bruto de sus activos de entre 5.258 y 7.167 millones, que las provisiones atenuarían hasta entre 1.700 y 3.140 millones –un 4,7% de los activos totales– entre este ejercicio y 2011.
El principal culpable del lastre, como reflejan los resultados del test del CEBS, es el segmento de promotores, con pérdidas brutas en el escenario menos grave de 3.141 millones y más de 3.800 en el más adverso. Por detrás, el deterioro del crédito a las pymes, unos 800 millones; a las empresas, 679; y las hipotecas, 257. El impacto del riesgo de la deuda soberana, incluida la cartera de negociación y la renta variable que las cajas pueden vender en cualquier momento, oscila entre los 477 y los 1.277 millones de euros.
Tras conocerse los resultados, las cajas gallegas expresaron su satisfacción. Con el test dan por confirmados los cálculos que ellas mismas elaboraron junto con sus firmas auditoras para encauzar la unión. Caixa Galicia recuerda que ya la solicitud al FROB_incluía un escenario de intenso estrés para el negocio y el diagnóstico del CEBS "respalda la viabilidad de la fusión". La Xunta aplaude el "mensaje de la solvencia" y lo traslada "a todo el sistema financiero gallego".
Porque Banco Pastor, otra de las entidades que pasaron por los test, también recibe el aprobado. La evolución de su Tier1 actual, del 10,5%, llegaría al 6% exigido en el escenario más complicado posible, con un 8,5% si la economía empeora más de lo previsto y un 6,8% sin una nueva crisis de deuda pública. El deterioro de activos bruto rozaría los 3.000 millones y 814 millones netos gracias a la política de provisiones. En su caso, sin contar con ayudas públicas ni operaciones corporativas, lo que, según su presidente, confirma que el banco "tiene la solidez necesaria para superar lo que queda de crisis". José María Arias, como la mayoría de directivos financieros, dan por hecho que el escenario peor analizado es "un cataclismo económico" con "supuestos macroeconómicos improbables".
Como el Pastor, los otros siete bancos españoles examinados pasan la criba. El mejor, el que lidera la familia March, que se mantendría en un Tier1 del 19% ante un riesgo extremo. Por detrás, como se esperaba, el Santander –y su participado el Banesto– y el BBVA, con un 10% y un 9,3% de recursos propios sobre activos de riesgo.
¿Cuáles son las cajas que se quedan por el camino? Al margen de Cajasur, intervenida y recién vendida al BBK –con una previsión de un Tier1 de un 4,3%–, las fusiones catalanas, la leonesa y el SIP de Banca Cívica no alcanzan el mínimo. Entre todas demandarían 2.060 millones. Caja España y Caja Duero necesitarían otros 127 millones de euros más de capital. Caja Navarra, Canarias y Burgos, hasta 406 millones. Terrasa, Sabadell y Manlleu, unos 270 millones. Y la peor parada, la integración de Caixa Catalunya, Tarragona y Manresa, con un Tier1 de sólo el 3,9% y más de 1.000 millones de euros para remontar.
Todo lo contrario que dos de las cajas vascas, BBK y Kutxa, con un 14,1% y un 10,6%, respectivamente, en el escenario más grave. Tras ellas quedaría Unicaja, con un porcentaje de capital del 9%; la alianza liderada por Cajastur con la CAM, con un 7,8%; y la principal caja española, La Caixa, y la suma de Girona, con un 7,7%.