D. DOMÍNGUEZ - SANTIAGO
Una parte de la Cidade da Cultura, que ha costado 479 millones de euros hasta el momento, será destinada a albergar ordenadores y funcionarios. En el sótano del Edificio de Servizos Centrais instalará el Gobierno gallego su red de procesamiento de datos y los ordenadores que controlan su funcionamiento. Junto a esos dispositivos, serán enviados al complejo diseñado por el arquitecto Peter Einsemann en un monte de las afueras de Santiago los 150 trabajadores con que cuenta la Secretaría Xeral de Modernización e Innovación Tecnolóxica, departamento adscrito a la Presidencia de Feijóo.
El máximo responsable del Gobierno anunció ayer que "el futuro tecnológico de Galicia ya tiene ubicación: la Cidade da Cultura". Más concretamente, su "corazón digital" se ubicará en el sótano de citado inmueble, destinado en un principio al personal de la Fundación del complejo, y en los 1.277 metros cuadrados del Arquivo de Galicia, edificio ya acabado, que ocuparán los 150 "tecnólogos" de la Xunta, como calificó Núñez Feijóo al personal de la Secretaría de Innovación. En el Edificio de Servizos Centrais no caben.
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, defendió ayer la idea de trasladar los 80 centros de datos dispersos por toda a la comunidad al Centro de Proceso de Datos Integral (CPDI) que se pondrá en marcha en el monte Gaiás.
Como argumento esgrimió el ahorro que supondrá en alquileres y gasto energético (un 50%), y que Feijóo cifró en tres millones de euros anuales, medio millón más que la cifra ofrecida el martes en el Parlamento. "En ocho años amortizaremos el coste del Edificio de Servizos Centrais, que fue de 24 millones", sostuvo.
Ese ahorro, sin embargo, requerirá una inversión para acondicionar el sótano del inmueble y garantizar así una correcta ventilación de los ordenadores e insonorización que garantice su correcto funcionamiento. Esas obras costarán cuatro millones. "Eso lo amortizaremos en los primeros 17 meses de funcionamiento del centro de proceso de datos", aseguró Feijóo.
La austeridad es el argumento ofrecido por la Xunta para justificar el traslado a una parte del complejo de los trabajadores de la Xunta, mientras uno de sus proyectos emblemáticos, el Teatro de la Música, debe esperar. Su construcción será aplazada hasta superar la crisis. El otro inmueble del proyecto que resta por concluir, el Centro de Arte, también está en el aire y desde la Consellería de Cultura confiesan que está abierto a una "redefinición".