El presidente de la Xunta avanzó ayer una nueva rebaja fiscal, aunque muy selectiva, destinada a inversores que confían su capital a empresas netamente gallegas. No obstante, su anuncio se produce un día después de que la conselleira de Facenda, Marta Fernández, asegurara que con el escenario financiero actual de fuertes restricciones no había "más margen" para bajar los impuestos.
Las deducciones se aplicarán en el tramo que gestiona la Xunta del IRPF a las personas que inviertan en la adquisición de acciones y participaciones sociales para crear nuevas empresas gallegas. La bonificación podrá alcanzar un máximo del 20% de las cantidades aportadas y con un límite de 4.000 euros.
Los mismos beneficios se harán extensivos a quienes compren acciones de empresas gallegas que coticen en el Mercado Alternativo Bursátil. Con esta rebaja fiscal la Xunta pretende fomentar la ampliación de capital de las empresas gallegas, siendo su carácter territorial el único requisito para acceder a las deducciones fiscales.
El portavoz parlamentario del Bloque, Carlos Aymerich, recomendó que por lo menos se exigiera, para disfrutar de las bonificaciones, que fueran empresas productivas y que además generasen empleo." ¿Porque no será esta medida para las personas que aporten capital a los chiringuitos de amigos?", preguntó con ironía el diputado nacionalista.