C. V./ X. M. C. - SANTIAGO
La Real Academia Galega ha tomado ya la decisión de recurrir el decreto del gallego en la enseñanza, una norma que considera "lesiva y regresiva" contra el idioma gallego. Solo le falta recibir la bendición de su equipo jurídico para decidirse a dar el paso. "La Academia ya ha tomado el acuerdo de presentar el recurso contra el decreto si hay forma de hacerlo. Todo eso está en las manos del equipo jurídico", explicaba ayer a FARO el presidente de esta institución, Xosé Luis Méndez Ferrín.
"Hay un informe jurídico que se está preparando y, antes de que expire el plazo, como si es el último día, si hay fundamento jurídico suficiente como para interponer ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia un recurso a ese decreto, entonces se interpone", explica.
Como ocurrió con el propio decreto, que la Xunta tuvo que poner en manos de su asesores legales para decidir sobre la consulta a los padres –a la que faltaba "cobertura legal" según el Consello Consultivo de Galicia–, los académicos esperan únicamente a que su despacho de abogados les dé la señal de salida. Pero no quieren arriesgarse a encontrarse con un rechazo por parte del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, sino que aspiran a que les "dé la razón", y por eso quieren llevarlo todo bien atado.
Por eso insiste Ferrín en que el recurso "se hará o no se hará" según lo que diga el informe que peparan sus abogados. "Porque lo de recurrir si hay fundamento jurídico es una decisión que ya está tomada", insiste. Y además por "unanimidad", un aspecto que enfatiza especialmente el presidente de esta institución y del que destaca que es "un valor a mantener". Y es que en el rechazo al decreto aprobado por el Gobierno gallego no hay fisuras entre los académicos: "Todo el mundo está de acuerdo".
De hecho, esa tajante oposición ya quedó de manifiesto cuando la Real Academia Galega presentó su dictamen a la Xunta cuando ésta le presentó el borrador en enero para pedir su evaluación. El extenso informe, tal como lo sintetiza Ferrín, se resume en que el decreto resulta "lesivo" para el idioma gallego y suponía una "regresión" para el idioma con respecto a la norma anterior.
El dictamen de la RAG explicaba que el texto "infringe la legislación vigente y la jurisprudencia emitida por los altos tribunales", que la lengua de Rosalía "desaparece de Preescolar" y, además, se propiciaba una "injerencia" de los padres en un terreno en el que no deberían tener atribuciones. Por todo ello, los académicos conminaban al Ejecutivo autonómico a "rectificar" y a apostar por el "consenso y el acuerdo social integrador", consejos que, en su opinión, fueron desoídos por la Xunta.
Las de la Real Academia no fueron las únicas críticas que llovieron entonces, y después, tras su aprobación, al Gobierno. Como recuerda Ferrín, el Consello da Cultura Galega también mostró su total oposición al texto elaborado por el equipo de Anxo Lorenzo y el Consello Consultivo de Galicia hizo lo propio. En esta batalla, recuerda, "la Xunta está sola". Y aunque el presidente de la RAG no lo mencione, el decreto, aunque por razones completamente opuestas, tampoco contó con el beneplácito de "Galicia Bilingüe", que en el tema legal ya tomó cartas en el asunto el pasado mes de junio.
La estrategia de la Xunta de recurrir a su asesoría jurídica para evitar en lo posible la judicialización de la norma no resultó. También la CIG y A Mesa presentaron contenciosos administrativos en el Tribunal Superior de Xustiza por los mismas razones que provocan el repudio de la RAG al decreto.