REDACCIÓN - VIGO
El “lobby” coruñés que defiende los intereses de Caixa Galicia en el proceso de fusión con Caixanova sigue sin reconocer públicamente todos los términos básicos del acuerdo alcanzado el pasado 11 de mayo por los máximos responsables de ambas cajas y el presidente de la Xunta. Ese día, en el transcurso de una tensa e intensa ronda de reuniones en Santiago, el presidente del Gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, y el director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, pactaron tanto el reparto de poder en los máximos cargos directivos como el de sedes, así como el tiempo que durará el periodo transitorio.
El acuerdo se visualizó en una foto histórica en la cual aparece Feijóo y, ante él, uniéndo sus manos, los ya citados Gayoso y Méndez junto con el presidente de Caixa Galicia, Mauro Marela, y el director general de Caixanova, José Luis Pego. El propio Feijóo fue el encargado de anunciar oficialmente las líneas generales del acuerdo en una comparecencia pública retransmitida en directo por la televisión autonómica desde la residencia oficial de Monte Pio. El presidente de la Xunta explicó que el director general de la caja fusionada sería José Luis Pego, director general de Caixanova, y que Javier García de Paredes, de Caixa Galicia, ocuparía la dirección general adjunta. Respecto a las sedes, Feijóo relató que Coruña tendría las sedes social y fiscal, mientras que Vigo contaría con la sede de dirección de negocio, es decir, la operativa, además de la institucional.
Las sedes, decididas
Dado que fue el propio presidente de la Xunta quien proclamó los términos del acuerdo, ayer causó estupor en medios políticos y económicos de toda la comunidad una información publicada por La Voz de Galicia, medio que actúa habitualmente como portavoz oficioso del “lobby” coruñés, en la cual se ningunea tal reparto de sedes en detrimento de Vigo. Dice textualmente el citado diario coruñés en la citada información: “La sede social de la futura entidad estará en A Coruña, y la institucional en Vigo.
Ambas ciudades dispondrán de sedes operativas, cuyas funciones y cometidos específicos serán definidos durante el diseño del protocolo de fusión”.
Representantes empresariales y políticos del sur de Galicia achacan la actitud del “lobby” coruñés de ocultar ahora que la sede operativa estará en Vigo al hecho de que el acuerdo de fusión fría entre Caja Madrid y Bancaja ha dejado en evidencia cuáles son las sedes de mayor relevancia.
El diario coruñés sostenía hasta ahora que las sedes social y fiscal era más importantes que la operativa y la institucional, pero tras la decisión de Rodrígo Rato, presidente de Caja Madrid, de ceder la sede social a Bancaja (Valencia) y dejar en Madrid la operativa se ha hecho evidente cual es la sede verdaderamente importante, aseguran los citados representantes. Coruña y Vigo dispondrán de más subsedes operativas, lógicamente, pero la operativa central estará en la ciudad olívica.
Gayoso, primer presidente
Los artífices de la foto del 12 de mayo pactaron también que la futura caja tenga un periodo transitorio de tres años, durante los cuales tendrá dos copresidentes, uno de cada una de las entidades, aunque un único presidente efectivo, pues ejercerán cada uno la mitad de esos tres años. Ese mismo día se acordó que el copresidente de Caixanova será Julio Fernández Gayoso y que éste ocupará el primer turno del periodo transitorio.
Dado que el director general de la futura entidad será José Luis Pego, también de Caixanova, y que el presidente tendrá voto de calidad en el consejo de administración, paritario al igual que el resto de órganos de gobierno, tal reparto de cargos y turnos, junto con el hecho de que la sede operativa esté en Vigo, venía a confirmar el liderazgo de Caixanova en la fusión. Más aún cuando existe coincidencia en que los próximos dos años habrá que tomar decisiones cruciales y que ese periodo será clave para el futuro de la entidad.
Por ese motivo, Caixa Galicia pidió la máxima discreción posible sobre el turno y los nombres de los copresidentes, así como que, oficialmente, se dijese que quedaban pendientes de dilucidar.
No obstante, todos los periódicos gallegos, los nacionales y la prensa económica se hicieron eco entonces mismo del liderazgo que asumía Caixanova, excepto La Voz de Galicia, que aún hoy, treinta y nueve días después de alcanzado aquel acuerdo, sigue sin informar de que el primer presidente será el máximo responsable de Caixanova.
En este mes y nueve días el diario coruñés ha ido modificando paulatinamente su postura, pero aún no ha llegado a reconocerlo. Comenzó diciendo que no se sabía quiénes ocuparían las copresidencias ni cuál sería el turno; dijo luego que Gayoso quería ser él; añadió más tarde que probablemente fuese Gayoso, pero que se desconocía el orden de los turnos, y así sucesivamente hasta ayer mismo, día en el cual publicó que Caixanova tiene decidido proponer a Gayoso y solicitar para él la primera presidencia.
La resistencia del “lobby” coruñés a reconocer los términos del pacto alcanzado el 12 de mayo provocan siempre un profundo malestar en el empresariado y la clase política viguesa, que reprochan al citado diario que, en contra de lo que predica, actúe siempre como defensor tan sólo de los intereses Coruña y, en este caso en concreto, de la caja con sede en esa ciudad.