CARMEN VILLAR - SANTIAGO
Este año se cumple el centenario del nacimiento de Jacques Cousteau. Desde niño, el francés siempre amó el mar y decidió que conocer las profundidades marinas sería el motor de su existencia. Así fue. Y gracias a esa pasión infantil, los buceadores pueden sumergirse bajo las aguas como peces. A Octavio Paz su pasión también le llegó de niño: "En mi caso bastará con decir que, niño todavía, conocí la atracción por las palabras; me parecían talismanes capaces de crear realidades insólitas".
No obstante, cuando en la práctica esa "llamada" no se corresponde, o eso dicen los datos estadísticos, con una salida laboral clara, a muchos de los estudiantes que han optado por seguir el camino que soñaban, no les han faltado familiares, conocidos o amigos que les hayan preguntado si realmente se lo habían pensado bien. La respuesta de muchos estudiantes gallegos sigue siendo sí.
Prácticamente todos los alumnos de las facultades de Humanidades de Galicia saben que están destinados a luchar por un puesto de docente o a competir en alguna oferta pública de empleo por un cargo en alguna Administración pública. No obstante, a pesar de que las estadísticas les advierten de que sólo el 1,6 por ciento de las ofertas de empleo les tendrán como potenciales objetivos, persisten en su empeño confiados en que el adagio de Cela, el que resiste, gana, podrá aplicarse a sus vidas.
Los datos no son alentadores para los que escogen Historia del Arte, o Historia en general, Filosofía o Filología. Según el listado publicado por "Randstad" en septiembre del año pasado, Administración y Dirección de Empresas encabeza el ranking de las licenciaturas más deseadas por las compañías, seguida por una prima hermana: Empresariales. El 4º, 5º y 6º puesto lo copan las ingenierías, Superior de Informática, Técnica Industrial y Superior de Telecomunicación, respectivamente. En el listado compiten Química, Derecho y Medicina, superando a la que cierra el decálogo, a pesar de ser otra ingeniería, la de Caminos.
Por supuesto, como señalan desde esta consultoría laboral, las empresas ven como un extra la experiencia (al menos un año), la capacidad de adaptación y, si el candidato posee competencias comerciales, mejor que mejor.
No obstante, incluso en una época de crisis económica, la sombra de la futura nómina no es alargada, al menos no lo suficiente como para que se erija en criterio definitorio de cuál será el destino laboral de los futuros gallegos.
Aunque la matrícula de Filoloxía, por ejemplo, perdió un 63 por ciento de alumnos durante la última década –sólo hay 21 alumnos matriculados en Filoloxía Clásica– y licenciaturas como Historia del Arte se pusieron en cuestión en 2007 –hablando incluso de la posibilidad de su supresión–, durante el curso 2006-2007 se inscribían en las carreras de Humanidades de la Universidade de Santiago 2.869 estudiantes.
Eso sí, representan casi la mitad que los que se inclinan por titulaciones vinculadas a la salud, se quedan por debajo, aunque por poco, de los que optan por ciencias experimentales y enseñanzas técnicas y representan y suponen una cuarta parte de los que escogen dedicar su vida al ámbito de las ciencias jurídicas y sociales.