¿ Pagar la multa o cumplir a rajatabla el horario de cierre? A juzgar por los datos de sanciones que cada año facilita la Xunta, el número de empresarios que ante esta disyuntiva prefieren arriesgarse a la sanción es elevado. Se estima que a lo largo del año hay 200 noches en las que los beneficios por mantener abiertos locales de ocio más allá de la hora límite de cierre puede reportar importantes beneficios económicos. Esta circunstancia unida al hecho de que el importe económico de las sanciones (hasta 300 euros, si no hay reiteración) tampoco es excesivamente elevado, explican por qué muchos propietarios de locales nocturnos prefieren correr el riesgo de que les denuncien y les multen a tener que cerrar temprano y perder así una oportunidad de hacer negocio. Se trata de una decisión empresarial ya que el potencial beneficio económico de permanecer abiertos unas horas más determinadas noches al año (especialmente en verano y los puentes) compensa la previsible sanción económica que les puede imponer la Administración gallega.
Claro que esta regla no siempre se cumple. En los casos en los que la infracción horaria es reiterada, la ley permite aplicar otro tipo de medidas más contundentes para disuadir a los empresarios.A pesar de que infringir la hora de cierre se considera una falta leve, si la policía denuncia a un mismo local tres o más veces en un año la infracción se eleva a la categoría de grave y la Xunta puede perseguirla conmultas de hasta 30.000 euros. El arma más eficaz con el que cuenta la Administración en estos casos, con todo, es la amenaza de cierre ya que la ley también prevé la posibilidad de clausurar un local entre seis meses y dos años. Una suspensión de licencia que se reserva a los casos más recalcitrantes y que el año pasado afectó a 31 locales.