JULIO PÉREZ - VIGO
Hace tiempo que a las cúpulas directivas de las dos cajas no se las veía tan tranquilas. "La situación no tiene nada que ver con la de hace semanas", resumían en uno de los consejos de administración. En la otra entidad se repetía el mismo mensaje. "Por fin las cosas parecen encarriladas", confesaba uno de sus representantes. Mucho optimismo pese a que los auditores fueron clarísimos en sus advertencias, tanto por el turbio entorno económico y del sector, como por el encaje de los negocios. La unión de Caixanova y Caixa Galicia es "muy difícil". Los números salen "y aún así costará". Es la advertencia tanto a los consejeros como a los sindicatos, que acabaron su turno para conocer el borrador del protocolo "decepcionados". Todos coinciden en quejarse de la falta de datos concretos. Sobre todo, en lo que respecta al futuro de la plantilla y que, en principio, no se conocerán hasta la segunda semana de julio. La mesa laboral se abrirá formalmente, en principio, el día 5 del mes que viene, cuando el Banco de España haya corregido el borrador y el FROB apruebe las ayudas.
"Lo más deprimente es que os hayan contado más a los medios de comunicación en su nota de prensa que a nosotros", reprocha Clodomiro Montero, de la CIG. Los representantes de los trabajadores salieron del encuentro sin saber el número estimado de cierre de oficinas en Galicia. Con las foráneas, poco más arrancaron. Que era una de las medidas del plan de desinversión. "Los datos sobre la solvencia y la viabilidad son fundamentales para nosotros, pero cuando entramos en el área laboral, que es nuestra responsabilidad, nos encontrábamos con un muro", insiste Montero, que acusa a las cajas de avivar "la conflictividad" en lugar "del proceso de diálogo y consenso" que exige "el panorama económico". "Era su compromiso", recuerda.
"Yo sospechaba que pudiera ocurrir algo así", cuenta, también decepcionado, Luis Mariño, de CCOO. Con la confianza en que todavía haya margen para negociar hasta que la fusión vaya a las Asambleas, "lo que también es cierto es que no pueden pretender es que digamos amén sin valorar todas las cuestiones en las que ellos trabajaron durante meses". Mariño y el resto de fuerzas echan de menos una larga lista de datos. Desde el coste laboral, a la desagregación de desinversiones. Incluida la red exterior de Caixa Galicia y el futuro de las participadas. "Dicen que no es fácil vender ni ajustar un precio", mantiene.
"Nuestras expectativas –señala Marita Pita, de UGT– eran otras. Salimos desencantados". El sindicato califica la presentación de "light" y se pregunta qué pueden trasladar a los trabajadores con tantas preguntas sin contestar. Ninguno de los otros sindicatos hablan de momento de movilizaciones. "Probablemente haya que esperar a ver el plan definitivo, pero tenemos que analizarlo estos días", apunta. UGT preguntó a Deloitte por qué no avaló la fusión hace meses y ahora, aunque complicada, sí. "Nos dijeron que la situación había cambiado mucho, que ni los datos eran los mismos ni el escenario del sector", explica.
"Ha sido una sorpresa porque estábamos esperando datos esclarecedores y no ha sido así", lamenta también Carlos Peso, de CSICA. El representante opina que lo que quizás es "idóneo y propicio" para los consejos, a los sindicatos no les convence. Por no profundizar. "Ni siquiera nos dieron la documentación que presentaron por escrito", añade.