DANIEL DOMÍNGUEZ - SANTIAGO
Manuel Vázquez se muestra satisfecho después de la conferencia política del domingo que cerró la renovación del partido un año después de perder la Xunta. Incluso cree que el PSdeG se encuentra en mejor situación que entonces. Aunque todavía no se postula como candidato a la Presidencia, nadie duda que lo será, especialmente después de que José Blanco, número dos del PSOE, lo señalase como su candidato.
–Blanco ha dicho que será el candidato a la Presidencia de la Xunta del PSdeG. ¿Es así?.
–No. Pepe hizo una declaración personal, pero el candidato lo elegirán los militantes. Yo no encabezo un proyecto personal, sino colectivo como secretario xeral con el que me siento cada día más cómodo. Blanco hace una apuesta importante por mí, pero decidirán los militantes.
–¿La conferencia política del domingo marca el discurso de un nuevo partido o una nueva etapa?
–Es una nueva etapa de un partido muy consolidado. Ayer marcamos unas nuevas coordenadas. Se están produciendo cambios espectaculares y lo que hace el PSdeG es lanzar dos mensajes. Queremos afrontar el reto del futuro desde una óptica de izquierda y que el socialismo gallego sea un lugar común ya no solo para el PSdeG, sino para toda la gente que tiene una visión progresista. Sin dogmas ni complejos.
–En su ideario político se ha descartado el término nación. ¿Está descartada esta calificación en su futura propuesta de Estatuto?
–No somos un partido nacionalista, sino federalista. El concepto de nacionalidad histórica es clave en nuestra formación y nunca en el articulado que planteamos para el Estatuto apareció la palabra “nación”.
–Sí en el preámbulo, como “nazón de Breogán”…
–Me refiero al articulado. No tenemos ningún complejo en identificarnos como una de las tres nacionalidades históricas que forman parte de un modelo federal que queremos conseguir.
–En un año el PSdeG ha elegido nuevo líder, nueva dirección, nueva estructura. ¿Qué diferencias existen entre el actual PSdeG y el que perdió la Xunta?
–Hay un partido más dedicado a reforzarse, una organización que pretende ser más útil a los ciudadanos estando más cerca de ellos y reforzándose. No solo cambiamos el modelo estructural, sino que creamos una escuela de dirigentes Eso nos está enriqueciendo. Es un modelo de equipo, que hace que una gran fuerza como la nuestra tenga la sensación de que somos más útiles para la sociedad que antes.
–El domingo se produjo un aplauso colectivo a Touriño. ¿Qué papel le darán en el PSdeG?
–Emilio no es un referente para ver dónde lo ponemos, Emilio es el socialismo gallego. No tiene que haber ninguna prisa por colocarlo en algún sitio.
–Blanco habló de reservarle un papel en la organización…
–Él habla de que la fuerza de Emilio tiene que ser aprovechada por nuestra formación…
–¿Pero sin encaje orgánico?
–Estando en el Consultivo no podemos hacer mucho.
–Hablando del partido. El pasado viernes hubo tensión entre los diputados José Manuel Lage y Méndez Romeu, evidenciando que no ha cicatrizado el enfrentamiento por la secretaría provincial del partido en A Coruña, donde Lage perdió ante Moreda, cercano a Romeu. ¿División interna?
–Es una tensión porque todo el mundo quiere trabajar. No tenemos tiempo para estar enredados en la conflictividad interna.
–Hablando de su partido, el PP lo acusa de desviar dos millones de euros...
–No entiendo el crédito que tiene el PP, que lleva hablando de esto quince días y no ha enseñado un solo papel. Si hay alguna ilegalidad, que vaya al juzgado. Si fuese cierto ya estaban allí. No saben cómo salir del lío y siguen mareando la perdiz. Vivimos en un mundo amarillista. Cuando llevas cinco páginas diciendo lo mismo me sorprende que nadie le pida el papel del delito. No hay nada que diga que hay un delito, salvo ser rojo. Si por eso no puedes concurrir a una subvención, es un delito ideológico. Es histórico que la derecha criminalice a la izquierda.
–Cuando Touriño tomó posesión dijo que no iba a levantar las alfombras. Ahora se habla de viajes de miembros del bipartito, la sede de Sogama… ¿Está levantando la alfombra Feijóo?
–Nosotros llevamos al fiscal la concesión de minicentrales porque nos pidió los informes. Este Gobierno ha convertido el ventilar las alfombras en su deporte favorito, pero no ha encontrado nada.
–¿Una palabra para este año de Feijóo en la Xunta?
–Perdido… perdido a propósito por Feijóo.
–Falta un año para las municipales. ¿Cuál será la hoja de ruta hasta entonces?.
–Tenemos las mayores fortalezas en la política municipal. En cada confrontación electoral jugamos a gusto porque tenemos experiencia, liderazgo y unos alcaldes referenciados como gestores. Pero tenemos que conseguir adaptarnos a un momento nuevo, algo que concretaremos en una convención que haremos en la segunda quincena de septiembre o primera de octubre. En ella trabajaremos en un modelo no de redefinición, sino en el que nos adaptaremos a un nuevo momento municipal. Me refiero a nuevas estructuras locales, ver qué pasa con las Diputaciones…
–¿Y qué pasa con las Diputaciones?
–Cuando hacen lo que tienen que hacer son muy buenas y cuando no, son muy malas. Coincido plenamente con Abel Caballero en que no están para las grandes ciudades. Surgen para garantizar servicios a los ayuntamientos que no pueden darlos. Al final en lugar de crear más cosas, tenemos que simplificar la Administración. El problema no es fusionar ayuntamientos, sino fusionar Administraciones. Es una de las opciones de futuro: una Administración sencilla que resuelva problemas y no crear organismos que no sirvan. Por ejemplo, no es lo mismo la Diputación de A Coruña, incluso cuando gobernaba el PP, que trabaja seriamente y con objetivos, que la de Ourense, que solo vale para enchufar militantes del PP que se llevan el 99% del presupuesto, o la de Pontevedra, donde el sectarismo de Louzán hace que las necesidades de los ciudadanos vayan en función de su color político.
–La semana pasada usted y el presidente de la Xunta se lanzaron graves acusaciones de corrupción. ¿Agrava eso la credibilidad de los políticos?
–Ese discurso no se lo oía nadie cuando la derecha mató políticamente a Touriño. Cuando ataca a la izquierda de manera inmisericorde es un debate político, cuando la izquierda habla de la corrupción de la derecha es crispación. Niego la mayor. Me siento satisfecho del debate parlamentario y defiendo a pies juntillas lo que dije. Me daría miedo un líder de oposición que no denunciase la corrupción. El buen rollismo no me motiva nada. No estoy aquí para ser simpático. Cuando un representante político de la Xunta en Pontevedra se vincula contractualmente con una trama importante del sistema de narcotráfico y no es cesado, hay que decirlo.
–Dijo que Feijóo, Louzán y narcotráfico eran palabras que se repetía en el PP. ¿Lo mantiene?
–Sí. No invento nada.
– Ha ofrecido a la Xunta un pacto económico. ¿En qué premisas se basa?
–España va mal, pero Galicia va más mal. Tenemos que analizar por qué. Buscamos un acuerdo para que el flujo de dinero llegue a las familias, hacer un plan de austeridad real no cosmética y lograr una fiscalidad propia. El que más tiene debe ayudar más.
–Eso no casa mucho con las declaraciones de Feijóo…
–Un acuerdo pasa por poner una propuesta en la mesa y negociarla. El pacto no es un cheque en blanco, pero también estamos dispuestos a negociar. Nuestro gran problema es la economía. Feijóo nos despacha con un plan estratégico para 2020. El problema no es llegar al 2020, sino al mes que viene.
–En el debate del Estado de Autonomía solo se produjo un acuerdo: crear una comisión anticrisis. Y no se logró...
–La Xunta tiene que dejar de ser impermeable a las sugerencias porque no solo no estamos saliendo de la crisis, sino que estamos en plena tormenta. Queremos ayudar a salir de la crisis.
–¿Por la izquierda? Europa no apunta en ese camino…
–La derecha aprovecha las crisis para cortar el crecimiento de la política social. El árbol del Bienestar pudo crecer demasiado en época de abundancia, pero tenemos que pactar qué tocamos y qué no.
–Felipe González ha asegurado que la crisis ha desgastado a Zapatero. ¿Lo comparte?
– La crisis desgasta al que gobierna. Cuando en dos años haya elecciones…
–¿No las habrá antes?
–No. La ciudadanía verá que hay una persona que acertará o se equivocará pero que da la cara. Rajoy y Feijóo están sentados en un sillón esperando.