JULIO PÉREZ - VIGO
A primera hora, en formato digital, el Banco de España recibirá el avance del plan de integración de una de las operaciones más complicadas en el nuevo mapa de las cajas de ahorros. Los consejos de Caixanova y Caixa Galicia aprobaron ayer por unanimidad el "documento inicial" que perfila los grandes números del negocio futuro y los recortes previstos para garantizar la solvencia de su matrimonio. Finalmente, el "excedente" de plantilla asciende a 1.200 trabajadores, que las entidades pretenden asumir "íntegramente" a través de prejubilaciones. El tijeretazo a la red será también muy contundente. Por solapamiento, la unión obliga a suprimir 300 oficinas, de las que "menos de 200" están ubicadas en Galicia. El resto son sucursales exteriores de la caja coruñesa, al igual que otro centenar más que se incluye en el paquete de desinversiones de más de 12.000 millones –con un anexo de otros 3.000 millones bajo el nombre de "cierres y otros"– para aportar liquidez y cumplir el mandato del Banco de España a Caixa Galicia de aligerar lastre, antes ya de que comenzaran las negociaciones.
Una reestructuración a fondo de la que Caixanova y Caixa Galicia quieren alumbrar la quinta caja de ahorros española –con una red de 1.100 puntos de atención al cliente y 5.500 empleados– y "uno de los 10 primeros grupos financieros" del país, que en Galicia mantendría el liderazgo del mercado. El camino no será fácil. Lo reconocen los propios directivos y fue una advertencia expresa de los equipos de las auditoras Deloitte y PricewaterhouseCoopers durante la presentación del borrador en los respectivos órganos de decisión. Aunque la previsión inicial es que la fusión aporte beneficios desde el comienzo, los dos primeros ejercicios "serán muy difíciles" y el resultado en 2015 rondará los 500 millones. El margen bruto, del que luego se sacan los gastos operativos, pasará de los más de 2.000 millones que sumaron ambas en 2009 a unos 1.500.
De la supresión recogida para la plantilla, entre 740 y 760 trabajadores están hoy vinculados a oficinas. La horquilla contemplada para los servicios centrales se mueve entre los 450 y los 470 empleados. El coste de las prejubilaciones, según apuntan varias fuentes cercanas a las entidades, junto con otros gastos derivados de la unión, rondarán los 660 millones, muy por encima de los 485 que calculaba KPMG en la due diligence encargada por la Xunta y que también se quedó corta en la racionalización de oficinas y las ventas obligadas para sanearse.
El otro gran peso para las cuentas será la devolución de los 1.162 millones de euros al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y los intereses derivados de las ayudas, 240 millones. Los encargados de estudiar la evolución del negocio dan por hecho que el coste podrá cubrirse "sobradamente" con los más de 330 millones de euros que se ahorrarán en el funcionamiento del día a día hasta 2015. Lo que en economía se bautiza como las sinergias de una operación.
Con la reducción de la red comercial se va también un volumen importante de negocio de unos 10.000 millones de euros –la venta de las oficinas de Caixa Galicia fuera de la comunidad se negociará con su cartera de clientes–, hasta quedarse con más de 90.000 millones en créditos y depósitos. Los activos ponderados por riesgo descenderán en 8.000 millones para ganar en recursos de calidad, pensando ya en los requisitos que se avecinan con la entrada en vigor de la reforma de la normativa contable internacional, Basilea III. En la misma línea, las cajas pronostican un importante descenso, un 62%, en la financiación en los mercados mayoristas.
Ante el complicado panorama del sector financiero y la más que posible alza de la morosidad mientras no se estabilice la economía, el borrador del plan defiende que la cobertura por posibles impagos se mantendrá por encima del 55%, al igual que "la intensidad" del gasto en Obra Social. Todas las medidas contempladas persiguen mejorar la eficiencia, alrededor del 50% en 2015. Una vez amortizado el FROB, las estimaciones apuntan a que la caja única tendrá un coeficiente de solvencia básico –el core capital, que mide el capital de la entidad y sus reservas sobre los activos de riesgo– superior al 7%, y que el Tier1 –uno de los medidores de la fortaleza en el sector, que tiene también en cuenta las emisiones preferentes–, se situará en el 10%, frente al 8,46% actual de Caixa Galicia y el 8,14% de Caixanova.
Mientras el supervisor analiza el documento y a la espera de posibles correcciones antes del envío al FROB para la aprobación del préstamo mediante la emisión de preferentes –un trámite que se completará en lo que queda de mes–, los equipos seguirán trabajando en la reestructuración del organigrama y las áreas de negocio. De eso, ni un detalle por el momento. La meta está en culminar el diseño de la nueva caja en verano y llevar a cabo la fusión en octubre. "Quedan todavía muchas tareas por delante", advierten en las entidades.