PAULA PÉREZ - SANTIAGO
La Consellería de Medio Ambiente confía en encargar al capital privado la construcción y explotación de la incineradora del sur de Galicia y de las futuras ocho plantas de compostaje. Éstas son las principales infraestructuras contempladas en el nuevo Plan de Residuos Urbanos 2010-2020 que tendrá un coste total de casi 510 millones de euros, de los cuales el 84 por ciento –429 millones– será aportado por los gestores de las plantas. La Xunta recurre así al sistema concesional para que las empresas que opten a prestar el servicio se hagan cargo también de costear la construcción de las infraestructuras. Esto no cierra la puerta, sin embargo, a que las administraciones públicas –el Gobierno gallego o los concellos– puedan entrar a participar con dinero público en la explotación de algunas de las plantas.
El recurso a la financiación privada para costear obras es cada vez más habitual por parte tanto de la Xunta como del Gobierno central. De hecho, el Ejecutivo gallego utilizará el método concesional para asumir inversiones tanto en infraestructuras sanitarias como en vías de comunicación y el Ministerio de Fomento también recurrirá a la participación privada para sufragar el coste de proyectos como el AVE.
En el caso de la gestión de residuos, el secretario xeral de Calidade e Avaliación Ambiental, Justo de Benito, aclaró que la gestión privada no tiene por qué implicar un aumento de la factura de basuras para los ciudadanos. "Es cierto que el tratamiento de residuos es cada vez más caro, pero el reciclaje es rentable y si fomentamos el reciclaje rebajaremos los costes", explicó.
El objetivo que se marca la Xunta es triplicar el porcentaje de basura reciclada dentro del horizonte 2010-2020, pasando del 10 por ciento actual al 30 por ciento. Para ello será necesario concienciar a los ciudadanos para que separen la basura y conseguir así pasar del 15 al 39 por ciento el porcentaje de recogida selectiva de residuos.
En opinión de Justo de Benito, en el actual modelo de gestión de basura lo "más insatisfactorio" es, por un lado, la baja tasa de reciclaje y, por otro, que el 50 por ciento de los deshechos que se producen en la comunidad autónoma van a parar a un vertedero ubicado en Cerceda. Su meta es que en el año 2020 sólo el 24 por ciento de los residuos terminen en este depósito.
A pesar de la apuesta por el reciclaje, el secretario xeral de Calidade Ambiental aclara que siempre habrá un porcentaje de deshechos que no se pueden aprovechar y la única solución para gestionarlos es la incineración.
El nuevo complejo que se construirá en el sur de Galicia costará 244,8 millones de euros y entrará en funcionamiento en el periodo 2014-2017. Además de incinerar basura, dentro de esta central se ubicará una planta de compostaje.También en Cerceda se ampliarán las instalaciones para fabricar compost. Y a estas dos se sumarán otras seis distribuidas por el territorio gallego, cuya ubicación aún está por determinar. A mayores se introducirán mejoras en otras plantas que ya funcionan como la de Nostián y la de Barbanza y se pondrá en funcionamiento la de Morrazo.