JULIO PÉREZ - VIGO
Con un presupuesto muy ajustado para un Xacobeo que no se repetirá hasta dentro de once años, a la Consellería de Cultura le vino muy bien la colaboración de las cajas para llenar su programación de actos. Dos convenios como patrocinadores del Año Santo y para incorporar grandes exposiciones, conciertos y medidas de apoyo a la difusión de la comunidad, especialmente en estas fechas, como destino turístico, en línea con el peso de las dos entidades de ahorro en la sociedad gallega. Un papel muchas veces equiparable incluso a un organismo más de la Administración autonómica. Por fondos para la obra social, el total de sus presupuestos ahora, por separado, supera de largo los 120 millones que tiene Cultura. Pero la otra vertiente de las cajas, la que les hace diferentes de los bancos, va más allá y pica de competencias de otras áreas como Benestar y Traballo, Sanidade, Deporte o Economía. Algo así como la consellería número once. Ejemplos sobran.
De la mano de la Fundación Juan Soñador, la caja viguesa tiene en marcha un plan específico de trabajo con los inmigrantes. Tanto a través de los centros de acogida como los de atención, con el objetivo de ayudar en la formación del colectivo y en trámites jurídicos. En definitiva, abrir el camino a la reinserción. Los dos puntos de asesoramiento en los que Caixanova está presente, uno en Vigo y otro en Ourense, atienden a más de 1.500 personas al año. El de acogida, ubicado también en Ourense, recibió a a 69 residentes en 2008. Hasta 796 extranjeros acudieron para buscar un empleo y 46 de ellos lo consiguieron.
Pensando especialmente en el mismo colectivo, Caixa Galicia tiene uno de los programas más activos en microcréditos sociales de las entidades de ahorro españolas. Siete años lleva en marcha, con la posibilidad incluso de gestionarlos directamente a través de una oficina de la entidad. Hasta 2008 se acumulaban 447 operaciones, que generaron más de 460 empleos y una inversión de 4,2 millones de euros.
Las dos cajas están muy presentes en el terreno de la dependencia y la asistencia a los mayores. Es difícil no encontrar alguno de sus centros sociales para la tercera edad en las principales localidades de la comunidad, a lo que se suma los gerontológicos y residencias que gestionan. Caixanova es propietaria de la firma Geriatros, con 15 centros en Galicia, Madrid y Canarias, que atienden a 1.900 personas. Caixa Galicia tiene otros cuatro, con 433 plazas residenciales y 60 sólo para horario diurno.
Becas de estudios y cátedras universitarias, bibliotecas, donaciones para organizaciones de discapacitados, subvenciones a entidades de colectivos desfavorecidos, escuelas deportivas, servicios de financiación a emprendedores... La lista de actividades en las que están presentes es casi tan larga como sus beneficiarios.
Lo que muchas veces, como ocurrió con sus oficinas comerciales, se traduzca en una duplicidad de sus sedes o locales. La competencia social de Caixanova y Caixa Galicia. Entre los que ocupan y los que tienen cedidos a ONGs, poseen 234 centros, 139 de la caja coruñesa y 95 de la viguesa. El presidente de Caixanova y futuro también presidente de la caja fusionada lanzaba la pasada semana una llamada a la calma por el futuro de la red social preguntado por el caso concreto de dos de las sedes, en la capital pontevedresa. "No hay riesgo de cierre, la fusión es positiva", aseguraba Julio Fernández Gayoso.