LUI COSTAS - A CORUÑA
El próximo número dos de la nueva caja gallega era un desconocido para el gran público cuando hace dos meses fue nombrado adjunto al director general de Caixa Galicia con plenos poderes para negociar una fusión que entonces parecía imposible. Pero García de Paredes vivió en primera persona la unión que dio lugar a la primera caja de ahorros de España, La Caixa, y en el actual proceso ha demostrado una enorme capacidad de diálogo para lograr su objetivo: una caja nueva por y para Galicia
Javier García de Paredes y Moro (Ávila, 1960) es desde el pasado martes un hombre aún más feliz. El director general adjunto ejecutivo de Caixa Galicia no posó con los directivos de las cajas que unieron sus manos ante a Feijóo para legar a la historia financiera de Galicia una fotografía para el recuerdo. Se reservó ese segundo plano que tanto le gusta, como si no tuviera nada que ver con aquella imagen de unidad. Este abogado que en sólo diez años se ha ganado el puesto de digno sucesor de José Luis Méndez es sin embargo y más que ningún otro, el artífice de la fusión acordada entre Caixa Galicia y Caixanova. Uno de los padres de la nueva caja.
Amante de la cultura gallega –especialmente de la gastronómica–, de la naturaleza, de su adorado refugio de Ribadeo y del trabajo bien hecho, García de Paredes siempre creyó que Galicia merecía contar con una gran caja y defiende que la alianza entre Caixa Galicia y Caixanova es absolutamente paritaria y con una única vocación; prestar servicio a Galicia, por encima de localismos e intereses particulares. Fue, es y será el directivo de Caixa Galicia que más cree en que las cajas gallegas deben caminar unidas y ha hecho valer su enorme capacidad de persuasión para convencer a todos los implicados en la negociación de la necesidad de alcanzar un acuerdo. Primero, en su propia casa y luego, en Caixanova.
El sobrino del ex subgobernador del Banco de España, Víctor Moro, ha empleado dos potentes armas; su extraordinario sentido del humor y su mano izquierda. Quienes conocen a este fan de Bruce Springsteen están acostumbrados a verle utilizar la ironía y los chistes para arrancar una sonrisa en sus adversarios y vencer así sus resistencias. Así –dicen– conquistó al director general de Caixanova, José Luis Pego, primero en unas conversaciones casi secretas y luego, en la mesa, ante la atenta mirada de los otros cuatro directivos que participaron en los contactos, y aún ahora, a través de un teléfono móvil que en los últimos meses se ha convertido en un apéndice de su oreja.
Mandar y negociar
García de Paredes es sin embargo un hueso duro de roer y aunque en los últimos años se haya ganado la consideración de los sindicalistas de Caixa Galicia, cuando tiene que hacer valer sus argumentos, también da puñetazos encima de la mesa. El heredero del histórico José Luis Álvarez Naveiro en Caixa Galicia está tan acostumbrado a mandar como a negociar. Javier García de Paredes vivió en la Caixa de Barcelona la fusión que dio lugar a La Caixa, allá por 1990, y participó en la comisión que parió la Ley Financiera, aprobada en 2002, cuando Rodrigo Rato era vicepresidente económico de Aznar.
Este perfil de abogado de prestigio y su experiencia en La Caixa pesaron y mucho cuando Caixa Galicia decidió ficharle, en 2006, a través de una empresa de cazatalentos, y dentro de un grupo de ejecutivos de otras entidades con los que Caixa Galicia buscaba reforzarse.
A García de Paredes le gusta ver el mundo a través de los varios pares de gafas de look Castelao que combina con el protocolo de traje y corbata al que le obliga el cargo. Su experiencia de los últimos meses le ha confirmado que el optimismo que ha mantenido intacto en todo el proceso de negociación era fundado.
Es el mismo con el que encara la nueva etapa que ahora arranca plagada de retos. Sus colaboradores dan por hecho que la nueva caja se sumará como un éxito más a su carrera y que contagiará de nuevo su ilusión a quienes todavía ponen alguna reticencia a la alianza.