X. A. TABOADA - SANTIAGO
Cerrado por "fracaso". La Consellería de Facenda ha decidido anular el programa más ambicioso del bipartito para incentivar el consumo familiar y la concesión de créditos destinados a la compra de vivienda y automóviles. El plan pretendía movilizar préstamos bancarios por importe de 850 millones de euros, pero tras un año de vigencia sólo se concedieron 51,2 millones. Los resultados fueron un fiasco, por lo que la Xunta optó por no prorrogar el plan y anularlo "ante el evidente fracaso de la iniciativa".
La iniciativa del bipartito se comenzó a aplicar en el mes de enero del pasado año, cuando la crisis ya era una realidad, el mercado de inmobiliario languidecía, el paro se disparaba y los cajas ya cerraban el grifo de los créditos. Entonces la Xunta lanzó su programa de seguro de pagos protegidos, destinado a reactivar el consumo de las familias y garantizar los préstamos de los bancos para adquirir una primera vivienda, reformarla para mejorar la eficiencia energética o comprar un coche nuevo.
¿De qué forma pretendía el bipartito conseguir estos objetivos? Pues financiando en su totalidad un seguro que asumiría el pago de la hipotecas o de los préstamos –por un máximo de doce cuotas– en caso de que el beneficiario perdiera su empleo de forma involuntaria o debido a un despido improcedente o en caso de afrontar una situación de incapacidad temporal. Para ello, la Xunta dispuso de una partida de 10 millones de euros con la que contratar el seguro gratuito y desactivar las reservas de cajas y bancos a la hora de conceder préstamos a las familias, ya que el Gobierno gallego haría frente, aunque de forma limitada, a los impagos en caso de que el beneficiario perdiera su empleo.
Con esta prima se intentaba movilizar créditos por 850 millones de euros. Pero cumplido su primer año de vigencia, los resultado no fueron los esperados ni de lejos. Las primas desembolsadas por la Xunta para financiar el seguro de pagos protegidos apenas llegaron a los 540.000 euros y los préstamos concedidos se quedaron en 51,2 millones, lo que sólo supuso cumplir en un 6% las previsiones iniciales. Por tanto, su impacto como estímulo de la economía fue más bien escaso.
Casi la totalidad de los créditos otorgados al amparo de este plan se destinaron a la compra de vivienda, bien en régimen de protección o libre. Para este apartado se fueron 47,4 millones de euros, mientras que apenas 200.000 euros se dedicaron a realizar reformas interiores para mejorar el consumo energético. Para la compra de coches se emplearon 3,67 millones.
El mes en que mejor funcionó el programa de seguro de pagos protegidos fue el de octubre, cuando las entidades de ahorro libraron once millones de euros, casi el doble del segundo mejor mes, el de noviembre, en el que se alcanzaron los seis millones. En el resto del año, el comportamiento fue muy desigual, con créditos que oscilaron desde los 620.000 euros de diciembre a los 5,2 millones de marzo