El seguro de pagos protegidos arrancó como un estímulo más para la economía gallega a principios del pasado año."Se da seguridad al comprador y se facilita la financiación por parte de las cajas y de los bancos. El problema es la pérdida de confianza y la restricción del consumo por las incertidumbres que crea la crisis", argumentaba el entonces conselleiro de Economía, José Ramón Fernández Antonio. El plan nació con grandes perspectivas y con el entusiasta apoyo del presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, y del director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez."Es eminentemente positivo", decía Gayoso en el mes de noviembre de 2008."Me satisface plenamente que se hayan aprobado este tipo de medidas", terciaba Méndez. Sin embargo, las previsiones quedaron muy lejos de cumplirse. La Consellería de Facenda asegura que tras un año de vigencia del plan, sólo 750 personas se beneficiaron del seguro de pagos protegidos, lo que da una media de 68.000 euros en créditos concedidos por persona. Para acceder a esta línea de ayuda, el solicitante tenía que tener un empleo indefinido y el seguro sólo cubría un máximo de 170.000 euros para la compra de vivienda y de 30.000 euros para la reforma del piso o la adquisición de un coche. Si el beneficiario se iba al paro,el seguro pagaba hasta doce cuotas por un importe máximo de 1.600 euros al mes.