REDACCIÓN - VIGO
El “lobby” coruñés ha puesto en marcha una campaña de presión sobre el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para imponerle que adopte algún tipo de medida contra el presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso. La exigencia concreta del “lobby”, que defiende los intereses de Caixa Galicia en el proceso de fusión, al presidente de la Xunta es que impida a Gayoso ocupar algún cargo de responsabilidad en una hipotética caja fusionada.
El presidente de Caixanova es objeto desde hace meses de ataques y descalificaciones por parte de La Voz de Galicia, diario coruñés que actúa como portavoz oficioso de los intereses del “lobby”. Pero en los últimos diez días las informaciones del citado diario contra Gayoso han alcanzado tal profusión y visceralidad que han sorprendido hasta en la propia ciudad herculina e indignado a amplios sectores sociales.
En medios empresariales y políticos del sur de Galicia, y especialmente de Vigo, se destaca la virulencia de la campaña y el giro que ha dado en los últimos diez días. “Inicialmente”, explican las citadas fuentes, “la campaña perseguía culpar a Gayoso de las dificultades que había en las negociaciones, de poner condiciones que hacían imposible la fusión; ahora, en cambio, lo que están intentando es que no ocupe ningún cargo de responsabilidad en la caja fusionada”. Y añaden: “Es como si diesen por hecho que va a haber fusión y estuviesen intentando que Gayoso no salga en la foto, quizá para que no se note la ausencia de Méndez [por José Luis Méndez, director general de Caixa Galicia]”.
Que actúe el presidente
Los citados medios empresariales se han mostrado también muy sorprendidos por la argumentación que utiliza el diario coruñés para presionar a Feijóo. “Llevan meses escribiendo”, explican, “que la que consideran su caja [en alusión a Caixa Galicia] está muy bien, que no tiene ningún problema, que la fusión es necesaria simplemente para ganar tamaño y para que Galicia tenga una gran caja, y ahora resulta que, de repente, empiezan a decir que las cajas están en el pozo, en un callejón sin salida, que no pueden sobrevivir... ¿En qué quedamos?”
Otro empresario, del sector naval vigués, da la siguiente explicación a esa supuesta contradicción: “Si ahora dicen que las cajas están mal, sin hacer distinciones, es simplemente para buscar una justificación contra Gayoso; para poder decir que los que las llevaron al pozo no pueden seguir en ellas”. Y así lo escribió textualmente el diario herculino el pasado jueves en un editorial: “La lógica más elemental pide que en la nueva etapa se prescinda de quienes las patronearon hasta el pozo actual”.
Ese mismo empresario, que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias tanto del periódico como de la Xunta, niega la mayor de esa afirmación. “Es Caixa Galicia, no Caixanova, quien siempre ha querido la fusión; la segunda siempre ha dicho que tenía otras opciones que no pasaban por pedir ayudas al FROB. Dejémonos ya de zarandajas, ese dinero es un fondo de rescate, así que digan de una vez quién y por qué lo necesita. Me parece bien que se les pidan responsabilidades, pero a quienes lo hayan hecho en verdad mal”.
Las advertencias lanzadas por el citado diario a Feijóo son explícitas y directas, casi amenazadoras. El sábado 1 de mayo decían así: “Aferrarse al pasado obligaría además a preguntarse por las responsabilidades de quienes sumieron a las entidades en un callejón sin salida [...] El poder político tendrá que tenerlo presente y no actuar contra el interés general”. Y 24 horas después, ayer domingo, el tono se hacía aún más imperativo: “Si el presidente de la Xunta abre demasiado la puerta [se refiere a si cede], en lugar simplemente de dejarla entornada, se estará equivocando. Las ansias de sacar adelante una fusión a toda costa pueden nublarle tanto la vista al presidente como para caer en la tentación de entregar la nueva entidad a Gayoso y a quienes han estado bombardeando el proceso con una fusión de bulos [el PSOE]”. Y termina diciendo que una hipotética caja única necesita “savia y personas nuevas”.
Ese mismo día, en otro artículo, el diario coruñés incidía en sus presiones a Feijóo. “La solución exige nuevos gestores, que no estén tocados por su pasado. Feijóo, que habrá de desempatar, debe entender que no puede estar ahí, ni un minuto ni honoríficamente, quien con su actuación ha ofendido a los ahorradores y los empleados que van a ser mayoría en la nueva caja ¿Puede premiar a quien ha alentado un antigalleguismo avieso y ha liderado las intrigas contra la fusión. La gran caja gallega no puede nacer como un insulto a la mayoría y un éxito del localismo (sic)”. Y termina con un amenazante “por ahí, nunca”.
Un dirigente empresarial del sector del automóvil, que tampoco quiere que aparezca su nombre, se pregunta cómo la continuidad de Gayoso puede ser un impedimento para la fusión. “Si lo importante es hacerla”, explica, “qué más da que siga o no; él [por Gayoso] sabe perfectamente que no puede estar mucho tiempo, así que no creo ése sea el verdadero problema”.
En su opinión, lo que en realidad ocurre es que el “lobby” coruñés considera una afrenta la continuidad de Gayoso por contraposición a la marcha del director general de la que consideran su caja, es decir, de José Luis Méndez. El propio diario coruñés se hacía eco de esa situación el pasado 2 de abril en una información en la que comentaba la posibilidad de que la caja fusionada tuviese dos copresidencias no ejecutivas. Decía que Gayoso pretende ocupar una, y, respecto a la otra, que correspondería a Caixa Galicia, escribía lo siguiente: “José Luis Méndez no podría en principio ocupar esta responsabilidad, por cuanto al ser director general de su entidad no es miembro nato de los órganos de gobierno, lo mismo que sucede en el caso del director general de Caixanova, José Luis Pego”.
Pego es, indirectamente, también parte del problema, siempre según este empresario, pues el actual director general de Caixanova ocuparía ese mismo cargo, es decir, el máximo nivel ejecutivo, en la futura caja fusionada. Es un nombramiento que nadie cuestiona, entre otras razones porque fue el propio Banco de España quien así lo recomendó en su día cuando apostó por el equipo gestor de la caja con sede en Vigo. “El problema para A Coruña”, concluye, “es que les resulta muy duro asumir una caja fusionada con Gayoso en la presidencia y Pego en la dirección general”.
La docilidad de la Xunta
Distintos cargos de la Xunta, incluido el propio presidente, no han escatimado tampoco ataques e insinuaciones contra el dirigente de Caixanova durante todo el proceso. La Lei de Caixas, con la que la Xunta pretendía renovar los órganos de gestiones y representación de la caja con sede en Vigo con personas afines que apoyasen la fusión, se interpretó como una “ley anti Gayoso”. Y, cuando la ley quedó paralizada al admitir el Tribunal Constitucional el recurso del gobierno central, la consellería de Facenda reconoció que había encargado un informe para ver si podía forzar la destitución del máximo responsable de Caixanova.
Destacados militantes del Partido Popular en Vigo confiesan en privado malestar con lo que consideran “docilidad” de la Xunta hacia los planteamientos del “lobby” coruñés. Y expresan también su sorpresa por el hecho de que, además de los ataques contra Gayoso, desde A Coruña se ataque ahora a la propia Caixanova, con una catarata de informaciones tendentes a dar la impresión de que su situación no es buena. “Siempre criticamos las salvajadas que ha dicho el alcalde de Vigo respecto a Caixa Galicia, así que no podemos defender que sean ahora ellos quienes pretendan hacer lo mismo con Caixanova”.