I. BASCOY - VIGO
"Yo creo en las fusiones, lo que no sé es si la fusión que se está planteando en Galicia garantiza el suficiente músculo para hacer frente a los desafíos que tenemos", advirtió ayer el ministro de Fomento, José Blanco, que en todo caso valora "positivamente todas las actuaciones que se están haciendo", en alusión a las conversaciones abiertas por Caixanova y Caixa Galicia para explorar la posibilidad de "un proyecto común".
"Deseo que se acierte con la solución que finalmente adopte quien tiene que adoptarla, que son las entidades financieras de acuerdo al organismo regulador que es el Banco de España", remarcó.
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, acusa a Blanco y su partido, el PSOE, y el Gobierno al que pertenece, de "no querer que haya una caja única gallega", pero el titular de Fomento no se arredra e insiste en que "lo importante es tener cajas de ahorro fuertes que sean capaces de garantizar el crédito y que tengan musculatura para responder a los desafíos que tiene en este momento el sistema financiero". O lo que es lo mismo, qué importa que se alíen Caixanova y Caixa Galicia si al final la entidad resultante no es lo suficientemente solvente, especialmente en un contexto de crisis económica y finaciera como el actual.
El también número dos del PSOE subraya una y otra vez en sus comparecencias públicas que el futuro de las cajas gallegas pasa por la solidez de su proyecto bien en solitario o bien en común. De paso, sin citarlo, pone en cuarentena la proclama que otros hacen de la galleguidad, y devuelve las críticas a quienes en nombre de la galleguidad atacan supuestas visiones localistas. El pasado lunes cuestionó el "patriotismo de hojalata" al que se agarran algunos en el debate sobre el futuro de las cajas gallegas para defender la integración, y advirtió de que "el dinero no tiene fronteras". Ayer, desde Santiago, agregó: "Los debates excesivamente locales, excesivamente pequeños, sin perspectivas de futuro no contribuyen a garantizar lo que tenemos que garantizar, una respuesta del sistema financiero a la crisis".
Blanco alimentó ayer el debate sobre el futuro de las cajas gallegas en Santiago, pero antes había estado en Vigo donde presentaba la ampliación del puente de Rande y donde coincidió con el presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, a quien el ministro aprovechó para preguntarle cómo van los contactos con Caixa Galicia para explorar la posibilidad de un proyecto común lideradado por Caixanova, tal como ha pedido el Banco de España. Ya ha habido tres reuniones de trabajo. La respuesta a su sondeo no pudo ser más explícita: "Mal".
El ministro insistió con un "¿Pero mal, muy mal?" y el máximo responsable de Caixanova contestó, según testigos presenciales: "Mal, muy mal".
Mientras desde Ferrol, el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo exigía: "Que nadie desde la oposición, que nadie de los ayuntamientos en donde gobierna a pesar de perder las elecciones, ni desde el Gobierno de España, nadie del PSOE trate de boicotear la ambición colectiva de una gran caja gallega". Feijóo lamentó que "parte" de los socialistas estén en contra de la integración de Caixanova y Caixa Galicia, aunque confió en que"finalmente reconozcan que esta posibilidad es buena para Galicia, que es la posibilidad que Galicia tiene".
El presidente del Gobierno autonómico contrapuso la actuación socialista en esta cuestión con "la altura de miras" de los dirigentes del PPdeG para "defender los intereses de Galicia sin localismos a medio plazo ni localismos innecesarios".
El líder popular incluso tuvo palabras de elogio para el BNG, que también respalda la fusión, y sindicatos y empresarios.