PAULA PÉREZ - SANTIAGO
Los aparcamientos disuasorios que proyecta construir la Xunta a la entrada de las ciudades podrían ser gratis para aquellos que luego decidan moverse hasta el centro en transporte público. Ésta es la alternativa que baraja la Consellería de Medio Ambiente para fomentar estos parkings situados a las afueras de las urbes, que ya funcionan en muchas ciudades europeas, y que pretenden descongestionar el tráfico de las ciudades, fomentar el transporte público y reducir la contaminación que provocan los vehículos.
De esta manera comprando un billete de autobús o del metro ligero, cuando esté construido, los usuarios ya no tendrían que pagar nada por el parking. La decisión final dependerá de los costes que suponga la construcción de estos aparcaderos en las entradas de las siete grandes ciudades gallegas. La Consellería de Medio Ambiente licitará en breve el estudio que determinará la ubicación exacta de estos parkings y la inversión que se necesita.
Lo que si tiene claro la Xunta es que estos aparcamientos deben tener una conexión directa con la red de autobuses y con los futuros metros ligeros que se proyectan en las ciudades de Vigo, A Coruña y Santiago.
“Es lo que se llama park and ride. Desde ahí accedes a un modo de transporte público, luego regresas, recoges tu coches y te vas”, explica el director xeral de Mobilidade, Miguel Rodríguez Bugarín.
Pero estos aparcamientos prestarán servicio también a aquellos usuarios que comparten coche para desplazarse al trabajo y quedan con sus compañeros en un punto donde dejan aparcado su vehículo para ir un todos juntos en un mismo automóvil. “Esto es lo que se llama car pooling y hemos constatado que aquí en Galicia se hace mucho”, comentó Bugarín.
Media por coche
Este sistema no solo supone un ahorro para el ciudadano, sino que ayuda a descongestionar el tráfico de las ciudades. Según explica el director xeral de Mobilidade, la media de ocupación de un vehículo en ciudades como A Coruña es de 1,2 ciudadanos, es decir, hay casi un coche por persona moviéndose por los centros urbanos.
La mejor alternativa para Medio Ambiente es el transporte público y, por esa razón, se primará a aquellos que dejen su vehículo en los aparcamientos disuasorios y cojan el autobús o el metro. “No puede ser que el ciudadano perciba que paga más por dejar el coche en las afueras”, explica. Por esa razón, la intención es integrar el billete del parking en la tarjeta metropolitana.
Todo dependerá del coste de construcción de esos aparcaderos y de la capacidad que se necesite. Aunque será la Xunta la que se encargue de su construcción, los concellos de cada área metropolitana donde se instalen deberán participar en su financiación.
“Va a ser una inversión fuerte”, reconoce Rodríguez Bugarín que se mostró convencido de que ya durante esta legislatura este proyecto “pasará del papel a la realidad”.