S. O. - VIGO
Antes de acceder al mercado laboral tienen que aprender a vivir, a ser autónomas. Las discapacitadas con formación lo tienen más fácil. "En mi casa siempre me trataron igual que a mis hermanas. Me lanzaron al mundo. Tenía que atreverme y me atreví. Quizás con más esfuerzo. Llevo una prótesis para caminar. Mis padres me decían ya de pequeña: ´Tus hermanas, si no estudian, pueden limpiar casas, por ejemplo. Tú no, por tu carencia física. Tienes que formarte para poder trabajar´. Yo lo asumí perfectamente y hoy lo agradezco. Me fui a Santiago a hacer la carrera, compartí piso con gente sin discapacidad. Y sin problema", argumenta la profesora Rosa Pizcueta.
De las 196.504 personas discapacitadas registradas en Galicia, más de la mitad, en concreto 113.972 son mujeres. Muy pocas trabajan: la inserción laboral sigue siendo mayor en hombres (con discapacidad).
"Para ellas es más difícil porque no todas están preparadas para el mercado laboral. Muchas se quedan en casa, por esa sobreprotección a la mujer, y pasan de ser cuidadas a cuidadoras de los mayores. No tiene sentido", argumenta Mónica Álvarez, orientadora laboral. Muchos de los discapacitados y discapacitadas tienen más de una minusvalidez: física, sensorial o psíquica. En COGAMI las alumnas aprenden a ser autónomas: a hacer la compra, a llevar una casa, a utilizar bien el dinero. En otro nivel, imparten clases de Informática, Terapia Educacional o preparación del "Graduado Escolar". El acceso al mercado laboral se complica en función de la minusvalía. Como explican desde COGAMI, no es lo mismo una enfermedad mental, que una discapacidad por movilidad, por el aparato respiratorio, por dermatología o incluso por trasplantes. "Es cuestión de buscar el lugar o los puestos que pueden ocupar. Las empresas con más de 50 trabajadores tienen que contratar un 2% de la plantilla de personal con minusvalías", añade Mónica.
La inmensa mayoría de los contratos de personas con discapacidad son temporales. Las estadísticas del Observatorio Estatal de la Discapacidad reflejan que de los 4.226 contratos firmados en España en enero de 2010, más de 1.000 (un 26% del total) fueron temporales y sólo 100 (un 2,3%) indefinidos; cifras que son extrapolables, según COGAMI, a la situación de la comunidad gallega. La crisis también ha afectado a este colectivo en cuanto al acceso al mercado laboral, que se ha frenado en los últimos meses. "Si en enero y febrero de 2009 se materializaron en Galicia un total de 364 contratos a personas discapacitadas, la mayoría en Santiago, en el mismo periodo de 2010 han sido 28 contratos menos", explican fuentes de la confederación.