D.DOMÍNGUEZ - SANTIAGO
Un año de destrucción de las "conquistas" logradas por el bipartito con el objetivo de beneficiar a intereses privados. El nacionalista Carlos Aymerich ofreció consenso, pero también cargó contra la gestión de la Xunta de Feijóo. "Esta actitud recuerda peligrosamente los años más oscuros del fraguismo", clamó desde la tribuna de la Cámara.
El portavoz parlamentario del BNG centró su discurso en los incumplimientos de las promesas electorales de Feijóo y en lo que entiende como un proceso de privatización para favorecer a empresas afines, por ejemplo, en el sector eólico. "La nueva ley, aprobada por el trámite de urgencia, le permitirá adjudicar los megavatios eólicos a sus amigos y patrocinadores, como en los viejos tiempos", le espetó al presidente de la Xunta Aymerich, mientras el portavoz nacional del Bloque, Guillerme Vázquez, se reunía en Barcelona con la plana mayor de ERC,
Su discurso invocó varias de las promesas realizadas por Feijóo durante la campaña electoral del año pasado y se centró en las áreas sociales para argumentar sus críticas.
La educación y la sanidad constituyeron el núcleo duro de la intervención de Aymerich, que censuró el incremento de las listas de espera en cirugía en 8,6 días y de 14 en el de las mamografías. Su dureza aumentó cuando denunció el cierre de las unidades de atención integral a la mujer. "No crearon ninguna. Bien al contrario: su contribución a la salud de las mujeres fue cerrar la unidad de preparación al parto del hospital de A Coruña para ampliar la cafetería", dijo.
Aymerich insistió en el área de bienestar, de la que se ocupó durante la pasada legislatura el ex portavoz nacional del Bloque, Anxo Quintana. Denunció que mientras el número de personas con derecho a una prestación por libranza de cuidador ascendía a 32.000 personas el número de cuidadores dados de alta en la Seguridad Social era apenas de 8.000 el pasado día 8. "Hay mucha propaganda y muy poca información", cargó.
En este sentido, lamentó los despidos en el Consorcio Galego do Benestar y el Seaga, desmantelando un servicio básico para la ciudadanía.
El Estatuto de Autonomía pasó a un segundo plano, lo que no impidió al portavoz del BNG denunciar que Feijóo no fije plazos para su reforma. "Bastó que don Mariano (Rajoy) dijese que no es una prioridad para que usted guardase la reforma en un cajón", zanjó.