J. PÉREZ / P. PÉREZ - VIGO / SANTIAGO
Al presidente de la Xunta se le ocurren unos cuantos ejemplos para ilustrar su particular visión sobre Gaspar Zarrías, el encargado de Moncloa para abordar el desbloqueo de los once puntos de la normativa de cajas recurridos ante el Constitucional, y de paso verbalizar la irritación de su equipo a estas alturas de la negociación. Como Rosa Díez y su reciente interpretación del concepto gallego “en su sentido más peyorativo” para hablar de Rodríguez Zapatero. Como Magdalena Álvarez, la ex ministra de Fomento, cuando allá por 2004 confesó que estaba “harta” del Plan Galicia “de mier...”. A ese nivel coloca Núñez Feijóo la última carta del secretario de Estado de Cooperación Territorial, en la que descarta cualquier otra reunión hasta que las consellerías de Presidencia y Facenda concreten su propuesta alternativa. “Hay determinados políticos que actúan en Madrid que no respetan a Galicia, unos por faltas de respeto oral y otros por faltas de respeto epistolar, actuando y bloqueando”, critica el titular del Ejecutivo gallego. Él también pone nuevas reglas al debate. “Habrá otros que decidan –señala– y que estén más acertados que este secretario de Estado singular”. Lejos de entrar en la polémica, Zarrías mostró ayer su “gran respeto” hacia Feijóo y “aún más a Galicia y los gallegos” y reiteró que su voluntad de diálogo se mantiene intacta.
Tras los últimos acontecimientos y ante dos posturas tan alejadas –el mismo Núñez Feijóo descarta variar a fondo los cinco puntos pendientes, los que favorecerían su plan de fusión–, en San Caetano, ¿dan por roto el diálogo? “La Xunta será la última en abandonar la mesa de negociación”, asegura el presidente, que se agarra a “una posibilidad de acuerdo” que pasa por otro interlocutor. “Si estamos en un escenario en el que confirmamos que el señor Zarrías es el que representa la última decisión del Gobierno de España yo le diré a la sociedad gallega que no es posible el acuerdo”, avisa.
Dudas
Por dudar, Núñez Feijóo duda hasta de quién redactó la carta enviada por el secretario de Estado directamente al titular de Presidencia, a Alfonso Rueda. Por el idioma. “Porque no es capaz de escribir la carta en gallego ni entenderla”, señala. “A mí me gustaría saber quién está detrás del señor Zarrías”. Aunque la misiva establece punto por punto las carencias que el Gobierno central detecta en los cambios que aporta la Xunta –“tenues y tibios”, dice, “y no para todos los preceptos”– y las modificaciones que exige la Ley de Órganos de Representación de las Cajas (Lorca), el presidente acusa a Moncloa de “no ser capaces de concretar”. “No se atreven”, asegura Feijóo. “Espero que el Estado mejore su interlocutor”.
Como ya avanzó esta misma semana en el Parlamento, el margen de discusión que pone Núñez Feijóo encima de la mesa acaba en “las competencias exclusivas de Galicia” y “el espíritu de la ley”. El presidente insiste en que se trata de un “recurso político”, que “no cambia un sólo número que avale una fusión solvente” y presenta los plazos marcados para cambiar los órganos de representación de Caixanova y Caixa Galicia como “irrenunciables”. “En la Constitución no se impide a las comunidades la renovación de las cajas en dos meses [como marca la norma gallega] o en un año”, afirma.
Más allá del secretario de Estado, que, según el jefe del Ejecutivo gallego “recibe clases de gallego los fines de semana” en relación a un reciente encuentro en un mitin con el líder del PSdeG, en San Caetano mantienen que hay “contactos abiertos” con otros miembros del Gobierno central “con capacidad de decisión e influencia en estos asuntos”. “Espero que el señor Zarrías no lleve hasta el final la negociación”, pide, mientras pone como ejemplo de “reflexión valiosa” la postura de Pérez Touriño a favor de la fusión.
“Siento que al señor Feijóo le haya molestado tanto que usara el gallego en la carta”, contesta Gaspar Zarrías, “una lengua oficial que no me es extraña”. El número dos del Ministerio de Política Territorial vivió parte de su infancia aquí y conserva una vivienda a la que viene algunos fines de semana, puentes y parte de las vacaciones. “El Gobierno siempre ha tenido y sigue teniendo abiertas las puertas del diálogo con la Xunta”, asegura. Pero como ya recalcó en la carta del pasado miércoles, hay que dar “una respuesta a la propuesta concreta que se le envió”. Eso es lo que espera Zarrías. Que Feijóo además de pronunciarse “sobre aspectos puramente formales” lo haga “sobre el contenido” para adaptar la ley de cajas “a la más estricta legalidad”. “Estoy seguro –asegura el secretario de Estado– que esto es lo que desean los gallegos”.