DANIEL DOMÍNGUEZ - SANTIAGO
A Pedro Arias le puede el fragor de la lucha parlamentaria y ayer volvió a demostrarlo de nuevo. La gestión de la crisis por parte de Zapatero fue la excusa para lanzar una sentencia apocalíptica. "Habrá sangre, mucho paro, sudor y lágrimas", dijo el diputado del Partido Popular.
Cierto es que el pie para esta frase se lo dio la ex conselleira de Política Territorial del bipartito, María José Caride, con una metáfora menos dramática, al pedir que no se deje "morir de hambre al sector público".
A Arias le gusta provocar y desde que llegó al Parlamento ha protagonizado varios episodios en que ha ejercido de agitador de las filas de la oposición. Tres palabras suyas y sus rivales fervían en los asientos. Hace dos semanas, tanto se molestaron que los miembros del BNG abandonaron el pleno cuando Arias reiteró su uso del castellano en el pleno de O Hórreo. Ayer habló en gallego, aunque salió en defensa de su compañero Ignacio López-Chaves cuando el BNG le recriminó que interviniese en castellano.
Tras el efecto Pizarro de Rajoy, Arias regresó a la política de la mano del PPdeG como número dos por A Coruña y cerebro económico del programa electora. Su bagage era dilatado. Fue defensor del nudismo, militante del Partido Comunista y edil del primer gobierno municipal de Francisco Vázquez en A Coruña.
Su figura se ha ido desdibujando desde el 1-M, con el grupo parlamentario buscándole acomodo sin demasiada naturalidad. De sonar como conselleiro de Economía, ha pasado a protagonizar enfrentamientos en la Cámara víctima de un látigo verbal que mostró cuando fichó por el PP. "(Touriño y Zapatero) acentúan los problemas. En la facultad sabemos cómo se afronta la crisis, pero ahora se supedita la política económica a la política de alianzas", dijo.
La estela del rostro visible de la fundación Ágora, think tank del PPdeG, se ha ido diluyendo con el paso de la legislatura y el peso de la política económica en su grupo parlamentaria recae sobre Pedro Puy. Ayer la metáfora de la sangre le permitió referirse al "daño social" infligido a la población no sólo por la crisis, sino por la gestión de Zapatero. "Es un guiño a un final retórico conocido", matizó a este diario, tras su intervención en el pleno. Antes, ya se despachó contra Miguel Sebastián, ministro de Industria, cuando invocó el patriotismo de la población para que comprase productos de marcas nacionales. A ello respondió Arias: "Es una autarquía de subnormalidad mental".
La sesión asistió a otro clásico de la legislatura, como el enfrentamiento entre Marta Fernández Currás, conselleira de Facenda, y la socialista María José Caride. Ambas se enzarzaron en su enésimo enfrentamiento. La primera culpó de la cifra de parados al bipartito. "La herencia de parados es suya, es suya", le espetó antes de insinuar que deberían comparecer los miembros del Gobierno anterior para dar explicaciones. "¿Para qué sirve el Gobierno?", le replicó Caride. La actual Xunta a punto está de cumplir ya un ano en San Caetano.