IRENE BASCOY - SANTIAGO
El uno de marzo de hace un año Alberto Núñez Feijóo ganaba las elecciones autonómicas y devolvía al poder al PPdeG tras sólo cuatro años de travesía del desierto por la oposición y desalojaba a un bipartito, el del PSdeG y BNG, que como mínimo se imaginaba ocho años en los despachos de San Caetano. Feijóo se hizo con la victoria en su primer intento, algo inusual, lo que le convirtió en un valor en alza en la escena política nacional. La crisis económica, el futuro de las cajas y la política lingüística han marcado sus primeros pasos al frente del Ejecutivo autonómico.
–Mañana se celebra el primer aniversario de su victoria electoral. ¿Cuál es su balance?
–Desde el primer momento intenté ser coherente con mis compromisos electorales. El primer año fue para planificar lo que queremos hacer, para darnos cuenta de lo que había y para revisar las políticas presupuestarias, económicas y productivas. A partir de ahora los retos inmediatos serán el empleo, estamos negociando con los sindicatos un plan de 1.200 millones para 2010-2013, los servicios sociales, con más guarderías y residencias, y la ordenación del territorio.
–¿De qué está más satisfecho?
–Hemos roto el tópico de que la izquierda apuesta más por las políticas sociales. Hemos incrementado en un 60% las personas que perciben las ayudas de la ley de dependencia y vamos a remodelar las grandes infraestructuras sanitarias, con la construcción del hospital de Vigo y el de Pontevedra, y la puesta en funcionamiento del de Lugo. Por primera vez los parques eólicos rinden a las haciendas públicas a través de un canon que ya ha reportado más de 23 millones de euros. Hemos desbloqueado el sector acuícola, ... Tenemos un modelo de país, una Galicia fuerte y unida, respetando su diversidad.
–¿Qué rectificaría?
–La situación de la hacienda gallega era peor de lo que pensábamos. Galicia no sólo va a recibir el mismo dinero en 2010 que en 2005, sino que además debe devolver dos mil millones de euros al Estado. Y la crisis no nos permite hacer todo lo que quisiéramos. Sin duda, me gustaría haber obtenido una mejor financiación autonómica para Galicia, que la Conferencia de Presidentes hubiera servido para algo, avanzar más en la reducción de las listas de espera, comunicar mejor las decisiones de gobierno.
–¿Qué hará la Xunta para combatir la crisis económica?
–Lo primer es dar confianza a las empresas y a las familias, siendo un Gobierno austero, previsible, que gestiona bien, que paga sus deudas y no gasta más de lo que tiene. Vamos a ser la única comunidad que cumpla la ley de estabilidad presupuestaria, con un déficit inferior al 1% del PIB.
–¿Galicia debe cambiar el modelo productivo para salir de la crisis económica?
–Galicia tiene que hacer más eficientes sus sectores productivos, y buscar la internacionalización de su economía. España es el tercer país de la UE con más paro y más contracción del consumo. Así que debemos vender fuera de España.
–¿Y cómo puede ayudar la Xunta a la apertura de mercados en el exterior?
–Inyectando capacidad de financiación. Después del verano planteamos la mayor línea de ayudas para circulante y tesorerería de las empresas en la historia de la comunidad: 400 millones de euros. Y además abrimos una línea de avales por valor de 150 millones de euros. Estamos intentando que el estrangulamiento de las cañerías financieras no afecte con intensidad a las empresas estratégicas.
–¿Las empresas están acudiendo a estas ayudas? Hay astilleros que se quejan de que tienen carga de trabajo, pero les falta liquidez porque los bancos no les otorgan créditos para asumir la tarea.
–Hay muchas dificultades, pero se están empezando a mover las ayudas. La Xunta no puede convertirse en un banco, pero puede avalar y subsidiar. Ahora bien los bancos deben responder y dar créditos, y la deuda pública que en España está incrementándose exponencialmente no puede consumir la liquidez de los bancos.
–¿El parón en el sector eólico no es especialmente perjudicial en plena crisis económica?
–No teníamos otra opción que anular el concurso del bipartito. Una mitad del Gobierno de entonces ya acusaba a la otra mitad de prevaricación, y el primer auto del TSXG suspendió el procedimiento. En el primer semestre de 2010 vamos a adjudicar 250 megavatios que estaban sin tramitar y los 2.300 megavatios del nuevo concurso, pero en un marco jurídico estable que permite desbloquear el sector. La urgencia del bipartito con su concurso esconde intereses poco claros para acelerar adjudicaciones, pues estamos hablando con Red Eléctrica Española y hay dificultades para evacuar la energía y nos dan como fecha 2014-2015.
–La Xunta entonces licitará este año los megawatios, pero hasta 2015 los parques eólicos no entrarán en funcionamiento.
–Sí, pero las empresas empezarán a cumplir sus planes de inversión industrial en 2011, y mientras instalan los parques, que llevan su tiempo, negociaremos con Red Eléctrica para que invierta más en Galicia y mejore la evacuación de la mayoría de los parques.
–Usted propuso en Bilbao copiar la ley andaluza de cajas para resolver las diferencias con el Gobierno de España, que aceptó el ofrecimiento. ¿Por qué se niega ahora?
–Es sorprendente esta cuestión. El Gobierno español quiere cambiar algo que no está recurrido, el plazo para renovar los órganos de las cajas, y nos dice que tenemos que ajustarlo a los plazos de la norma andaluza. Los plazos no tienen nada que ver con la Constitución. La ley de cajas gallegas se aprueba en un momento de concentración financiera y cuando el Banco de España urge las fusiones, por tanto los plazos de renovación de las asambleas y consejos de administración no pueden ser los de una situación normal. Se está avocando a que Galicia pierda sus cajas. Me gustaría saber qué miembro del Gobierno desconvocó la reunión del jueves. Debería meditar su comportamiento.
–¿No fue el vicepresidente de Cooperación Territorial, Manuel Chaves?
–Hablé con él y él no desconvocó la reunión.
–¿Ve a José Blanco detrás?
–Es uno de los ministros que está intentando un pacto de Estado. En Galicia, ya hay un pacto a favor de la fusión. Que respete el pacto existente.
–¿Aún confía en alcanzar un acuerdo?
–Tengo que confiar, si no estaríamos en una situación muy grave. Los que intentaron un Estatuto de segunda para Galicia, quieren ahora recortar sus competencias en materia de cajas y dejar a la comunidad sin entidades financieras, pero si no lo consiguieron la primera vez, tampoco ahora. Estoy convencido de que el pueblo gallego no lo permitirá y su presidente tiene la obligación de que trabajar para que no ocurra.
–El BNG está dispuesto a salir a la calle si sigue adelante el recurso contra la ley gallega de cajas. ¿Secundará la protesta?
–Me gusta dialogar y negociar, pero no que se burlen y juegen con nosotros. Voy a seguir hablando y negociando.
–¿Qué escenario dibuja si no hay acuerdo?
–No contemplo el escenario de que las cajas se puedan ir fuera de Galicia.
–Si no se levanta el recurso contra la ley, no habrá fusión porque no se renovará la dirección de Caixanova, que se opone a la operación. Y si no hay fusión, ¿usted seguirá dispuesto a vetar un SIP (Sistema Institucional de Protección) con cajas de otras comunidades?
–No será la Xunta la que haya puesto a las cajas en un callejón sin salida. Dentro del PSdeG, hay personas muy relevantes que saben que el PSOE corre el riesgo de convertirse en verdugos de la ambición colectiva de una gran caja. La Xunta ejercerá sus competencias y la Xunta no miente a nadie y ya he dicho que quiero una fusión solvente de las dos cajas y no quiero que los centros de decisión de las dos entidades gallegas se vayan a otras comunidades, probablemente a Madrid. No quiero que Vigo se convierta en una periferia financiera de España. Tiene que ser un centro financiero de la quinta caja de España.
–Caixanova no quiere.
–Hay una caja presionada por un partido político que está sorprendentemente interpretando mal por primera vez los intereses generales de Vigo.
–¿Piensa que Caixanova actúa a las órdenes del PSOE?
–No he dicho eso. Hay un responsable local de un partido que parece el dueño de la caja, y el dueño somos todos los gallegos.
–¿Qué va a quedar del decreto del plurilingüismo que presentó en diciembre?
–Queremos el equilibrio entre el gallego y el castellano y la ambición de introducir una tercera lengua. Los estudiantes podrán dirigirse a los profesores y hacer el examen en el idioma de su elección. Ahora estamos viendo cómo compaginar el funcionamiento ordinario de los centros con tener en cuenta la opinión de los padres. Su opinión tiene que pesar.
–La política lingüística ha abierto una brecha entre la Xunta y dos instituciones claves de la autonomía como la Real Academia de Galicia y el Consello da Cultura Galega. ¿Será posible la reconciliación?
–Esta Xunta es culpable de haber pedido su opinión. El bipartito no lo hizo. Defendemos el equilibrio entre las dos lenguas oficiales y la introducción de un tercer idioma. La discusión no es el gallego o el castella, sino que los niños gallegos también dominen el inglés.
–La gestión y promoción del Xacobeo está siendo cuestionada. ¿Se plantea cambios?
–Los que ahora critican este Xacobeo son los mismos que criticaron despiadamente el de 2004, y ahora dicen que es un ejemplo. La diferencia entre uno y otro es que en el primero hubo años para prepararlo y nosotros poco más de seis meses. El Xacobeo, a pesar de las miopías políticas, será un éxito, y a pesar de que el Gobierno central anula cumbres de ministros en Santiago y no organiza un solo acto cultural de la presidencia española de la UE en Galicia.
–Su gobierno es visto como presidencialista y sus conselleiros como técnicos y de perfil bajo, lo que le obliga a bajar a la arena en demasiadas ocasiones. ¿Comparte esta visión?
–No. El presidente forma parte del gobierno y es solidario con sus conselleiros y sus conselleiros con él. En la Xunta podemos estar más o menos acertados, expresarnos mejor o peor, pero estamos unidos. Nosotros no anunciamos una congelación de la retribución salarial a los funcionarios y a las 24 horas damos marcha atrás.
–Ya ha dicho que no remodelará el gobierno. ¿No es partidario de cambios?
–Ni he pensado en ello. En España hay un gobierno que cambió dos veces en dos años, y parece que ya piensa en una tercera remodelación.
–Ha hecho de la austeridad una enseña de su Gobierno, ¿cómo daña a la Xunta y al PPdeG la polémica del portavoz de los populares gallegos, Antonio Rodríguez Miranda, por el cobro indebido de dietas en el Parlamento?
–Hay un diputado, junto a otros muchos que tenía una disfunción como la que tienen otros muchos, porque nos conocemos todos y sabemos quien viene de lejos, y quien viene de otro sitio, y quien viene en el coche de otros compañeros. Es el único que devolvió las cuantías. El sistema de dietas data de 1995, revisemos las disfunciones. El Gobierno gallego seguirá siendo austero. Nos rebajamos el sueldo un 3% y suprimimos el 50% de las direcciones generales y el 25% de las consellerías.
–¿Respalda la política de personal de la Diputación de Ourense?
–Eso le corresponde a la Diputación de Ourense. Existen órganos de control en la institución provincial. En eso consiste la democracia. La política que nosotros hemos abandonado es la de contratar a tres mil personas para limpiar carreteras y márgenes de ríos en época preelectoral.
–¿Cuál es su tope: dos legislaturas?
–Déjeme acabar esta legislatura, y luego ya veremos.
–Citroën acaba de anunciar un importante recorte de plantilla y las empresas auxiliares del sector automovilístico advierten de que están al límite. ¿Recuperará la Xunta las ayudas a la compra de automóviles?
–En España cayeron un 18 por ciento las nuevas matriculaciones en 2009, mientras en Galicia crecían un 5 por ciento gracias a las ayudas para incrementar la matriculación de vehículos con características técnicas similares a los que se construyen en Galicia . Para la Xunta, el sector de la automoción, que representa el 17 por ciento del PIB gallego, es un sector estratégico. Por ello, la interlocución con sus representantes es permanente.
El conselleiro de Economía, Javier Guerra, trabaja en dos frentes. Con Citroën para comprometer la cofinanciación de de sus planes y también con las empresas auxiliares para comprobar cómo les afectará la caída de la fabricación, sobre todo en el segundo semestre de 2010. Estamos viendo con todos en qué semestre les interesa recuperar las ayudas para disminuir el impacto del descenso de la matriculación.
–¿Cuándo habrá área metropolitana para Vigo?
–La primera decisión sobre el área metropolitana se tomó cuando llegué a la presidencia y decidí la estructura administrativa de la Xunta. Delegaciones en las cuatro provincias y en Vigo. La segunda decisión fue hablar con todos los alcaldes. Hemos pedido a los ayuntamientos que nos digan que competencias están dispuestos a ceder al área para que éstr funcione y hemos encargado un proyecto y una memoria a la Universidad de Vigo. Cuando el informe esté listo, redactaremos el proyecto de ley y lo llevaremos al Parlamento gallego para su aprobación. Queremos un área metropolitana que funcione y en rl que todos los municipios integrados estén contentos y cómodos.
–¿El presidente de la Xunta tiene poder?
–Tiene responsabilidad, y es lo que más pesa. Defender el interés general.
–¿Qué echa de menos?
–Tener intimidad.
–¿Ha vuelto a pisar un centro comercial?
–Cuando voy al cine, y si voy con tiempo me tomo algo.
–¿Vio Celda 211?
–Sí, y me gustó mucho. Tosar está magistral.
–¿Está enganchado a alguna serie de TV?
–No tengo tiempo, pero me gusta House. Ese tipo es interesante.
–¿Qué libro está leyendo?
–Tengo varios encima de la mesilla, pero ahora leo sobre todo informes sobre cajas.
–¿Cuál es el CD que tiene puesto en el reproductor?
–De Luis Eduardo Aute. Es mi cantautor de referencia. Un poeta y músico excelente.
–¿Cómo combate el síndrome de Monte Pío, que tanto criticó a Touriño?
–Estando el menor tiempo posible. Sólo voy a dormir y a veces a comer.
–¿Quién le mantiene en contacto con la realidad de la calle?
–Mis amigos y también leo las editoriales de los periódicos y escucho las tertulias radiofónicas cuando voy en coche o me estoy poniendo la camisa por las mañanas.
–¿Y quién le compra esa camisa?
–Yo. Tengo un amigo que me abre la tienda fuera de horario.
–¿El último lujo que se dio?
–El pasado fin de semana, ir a dormir a Vigo y desayunar viendo el mar.