I. BASCOY/J. PÉREZ - VIGO
La asfixia económica de los ayuntamientos es una vieja denuncia de los alcaldes, pero la crisis económica está agudizando los problemas financieros de los consistorios. Las siete ciudades recibirán este año 22 millones de euros menos del Estado (10% menos) y las diputaciones 43,4 millones menos (9,7% menos). Por ejemplo, Vigo tendrá que arreglárselas con 6,6 millones de euros menos y la Diputación de Pontevedra con 13,4 millones de euros menos, a la hora de decidir la construcción de nuevas guarderías, repartir ayudas asistenciales, conceder becas e incluso pagar las nóminas o la factura de la luz.
El consistorio de Pontevedra contará con 1,6 millones menos del Gobierno español y el de Ourense con 2,5 millones menos, mientras que la diputación de esta provincia verá rebajado el cheque del Estado en 7,1 millones. Con recortes así, la institución dirigida por José Luis Baltar ya ha anunciado que congelará la contratación de personal.
La mayor reducción entre los grandes consistorios la sufre el municipio del Lérez, un 10,3% menos de fondos desde Madrid, y, entre las diputaciones, la de A Coruña (9,9%). En cifras absolutas, los peor parados son el Ayuntamiento de Vigo con una reducción de 6,6 millones en su presupuesto y la institución provincial coruñesa con 16,6 millones menos.
Las transferencias del Estado a los municipios suponen un treinta por ciento de sus fondos, así que la rebaja en las partidas de Madrid se hace notar en sus presupuestos. ¿Por qué el Gobierno español pega este tijeretazo en las ya sufridas arcas municipales? Porque las transferencias del Ejecutivo central a la Administración local y provincial dependen de la recaudación fiscal, y en plena crisis económica cae la actividad, cae el consumo y en consecuencia también se ingresa menos vía tributos.
La financiación que reparte el Estado entre los ayuntamientos se nutre de impuestos como el IRPF (1,7%), el IVA (1,8%) o los Impuestos Especiales del alcohol, la cerveza, el tabaco, los hidrocarburos y productos intermedios (2,04%). También hay compensaciones por el Impuestos de Actividades Económicas, prácticamente suprimido, y un Fondo Complementario de Financiación, que se calcula en función del rendimiento de estos tres tipos de impuestos y la variación de los ingresos tributarios del Estado.
La crisis ha hecho caer en picado la recaudación fiscal y los ayuntamientos lo notan porque ´adelgaza´ el cheque que reciben de Madrid, pero también porque decrecen los ingresos por sus tributos propios, especialmente en los consistorios que vivieron el boom inmobiliario y ahora sufren el parón de la construcción. Los Impuestos de Construcciones, Instalaciones y Obras o el de Bienes Inmuebles y las licencias de actividad y las plusvalías por la venta de viviendas ya no llenan las arcas locales.
Los ingresos decrecen y, sin embargo, los gastos crecen. Ayuntamientos y diputaciones están haciendo un esfuerzo especial para atender a las familias con más apuros y paliar los efectos de la crisis económica. Así muchos congelan sus impuestos y tasas y refuerzan programas sociales como comedores o ayudas para libros de texto.