M. RODRÍGUEZ / AGENCIAS - A CORUÑA
Caixa Galicia y Caixanova están negociando con la inmobiliaria Reyal Urbis la adquisición de activos por inmuebles por un valor conjunto de 94 millones: 50 la primera y 44 la segunda. La amortización de parte del crédito con ventas de activos a entidades financieras acreedoras constituye uno de los pilares del plan que Reyal negocia desde hace meses con más de medio centenar de bancos y cajas para reestructurar la deuda de 4.800 millones que soporta y evitar cualquier riesgo de insolvencia.
La inmobiliaria informó ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que negocia con algunos de sus acreedores un canje de deuda por inmuebles por un valor conjunto superior a los 400 millones de euros.
Sabadell habría adquirido activos por un importe de 178,8 millones; Bancaja, por 96,4; Caixa Galicia, por 50 y Caixanova, por 44, según un documento al que tuvo acceso la agencia Reuters y que fue confirmado por varias fuentes. Además, otros bancos habrían adquirido paquetes menos importantes, como La Caixa, Banca March, Caja Ávila o Caja Badajoz. Los compromisos financieros totales del grupo ascienden a 4.800 millones, por lo que este acuerdo supone eliminar algo más del 8% de su deuda.
Con el cierre de esta operación, Caixanova dejaría casi regularizada en su totalidad la financiación a Reyal Urbis, a falta de un préstamo bilaleral de 4,67 millones.
La inmobiliaria indicó que "ninguna de estas propuestas se ha concretado en una venta de activos ya que todas ellas están sujetas, entre otros aspectos, al cierre efectivo de la operación de refinanciación". "A fecha de hoy no se ha alcanzado aún un acuerdo" de refinanciación, subrayó Reyal Urbis.
La operación incluye el compromiso de las entidades que adquieren activos de aportar un 5 por ciento del precio de compra para la línea de liquidez por importe de 130 millones que ha solicitado la inmobiliaria para financiar su circulante. Con la venta de estos activos, Reyal prevé reunir 20,4 millones. De ellos, Caixa Galicia aportaría 2,5 y Caixanova, 2,4.
Además de vender activos a los bancos para condonar las deudas, las principales medidas del plan pasan por la "paralización temporal de toda actividad de promoción" inmobiliaria y no pagar ni deuda ni intereses asociados a la misma hasta 2013.
La compañía pretende dotarse de una "solución global" y adecuar su calendario de pago de deuda a las actuales condiciones del mercado y sortear el concurso de acreedores.