M. VÁZQUEZ - SANTIAGO
Aunque el Plan de Ordenación do Litoral (POL) nace con el objetivo de proteger y ordenar toda la costa, el impacto de las medidas de protección que establece dependerá en gran parte de la situación previa de cada zona. La radiografía realizada por la Xunta como punto de partida para el POL –sometido en estos momentos a las aportaciones de los concellos– revela una situación muy diferente en los siete tramos en los que divide el litoral, con el Golfo Ártabro a la cabeza del desarrollo urbanístico, seguido de las Rías Baixas, y las Rías Altas como la zona más virgen y con menos superficie edificable de toda la franja costera.
La estructura territorial de la costa gallega es el producto de años de una presión urbanizadora desigual y una normativa municipal heterogénea, inexistente y a veces incluso contradictoria. De los 84 concellos costeros que hay en Galicia, sólo seis (Lousame, A Pobra, Laxe, Paderne, Oleiros y Vigo) tienen un plan de ordenación municipal adaptado a la lei do solo de 2002. Otros 51 ni siquiera tienen planeamiento y rigen su urbanismo por normas de rango inferior mucho más simplistas, aunque la situación más delicada es la de los nueve concellos cuyo PXOM se encuentra suspendido por la Xunta o por sentencia judicial, como es el caso de Sada, Ares, Boiro o Barreiros.
Esta disparidad normativa explica en gran parte que el crecimiento urbanístico del litoral gallego haya sido tan heterogéneo. El tramo de costa desde Ferrol hasta A Coruña aparece definido en el POL como el de "mayor índice de urbanización". Casi 6.000 de las 27.031 hectáreas que abarca el Golfo Ártabro son suelo urbano, es decir, el 21,66% de esta franja litoral. Este dato, a pesar de que duplica con creces la media gallega, no ha logrado poner freno a la presión urbanizadora sobre la zona y ante la imposibilidad de seguir creciendo en torno a A Coruña y Ferrol, las 3.242 hectáreas reservadas para desarrollo urbano –el 12% de la superficie total– "se aglutinan" en los concellos limítrofes: Culleredo, Cambre, Oleiros, Narón, Neda y Fene.
En el segundo lugar del ránking urbanístico aparecen las Rías Baixas, otra zona "fuertemente urbanizada" con un 10,45% de su territorio ya edificado y otro 5,05% susceptible de serlo en un futuro. En el extremo contrario están las Rías Altas, desde Xove hasta el norte de Ferrol. Con sólo un 2,83% de suelo urbano y un 1% de urbanizable concentrado en Valdoviño y Narón, casi ni se puede hablar de presión en esta zona de la costa.