X. M. DEL CAÑO - OURENSE
Es sólo un gesto, una decisión que no pretende alterar el ideario político del PP, pero muestra claramente que tras el congreso del pasado sábado, el nuevo presidente del partido en Ourense, José Manuel Baltar, mantiene su pulso a la dirección regional por darle su apoyo al candidato que finalmente perdió el cónclave. La tensión sigue viva y Baltar Blanco no pliega velas por mucho que desde Santiago le lluevan las llamadas a la reconciliación y alguna desautorización. Hace una semana propuso crear un carné propio del partido de Ourense, pero la iniciativa fue rechazada por el secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, por considerarla "innecesaria y sin relevancia". Pero ayer, en la primera reunión de la ejecutiva provincial, Baltar confirmó que sigue adelante con su proyecto y que creará un carné específico para los afiliados del PP de Ourense. El reto está servido.
El nuevo presidente considera que el carné del PP de Ourense "no ha sido desautorizado" por la ejecutiva gallega, por lo que insiste en que lo llevará a cabo, al tratarse de un documento que acredita la pertenencia al partido de la persona que solicita el alta. "No va en contra de ningún estatuto nacional ni del reglamento de organización del PPdeG", argumenta. Para Baltar Blanco, "es un simple documento que acredita que el militante forma parte de la gran familia popular", porque el carné oficial que llega de Madrid "suele tardar de tres a seis años".
El líder del PP ourensano defendió una política continuista. "No hay que revisar nada del pasado", aseguró, para advertir que conservará la referencia y el modelo de los casi veinte años que su padre permaneció al frente de esta organización política, con la única salvedad de las cuentas de las sedes locales, que hasta ahora están a nombre del presidente de la junta local correspondiente. Después de acusar a su adversario en el congreso, Juan Manuel Jiménez Morán, de tener la cuenta del partido en Verín "a su nombre" y posteriormente enterarse de que era la práctica habitual en todas las agrupaciones, ahora quiere cambiar el sistema, de forma que las cuotas de los militantes vayan a una cuenta del partido.
De momento, las dos corrientes del PP de Ourense continúan sin sellar la paz. Así, los críticos alertaron ayer de que el PP puede perder la Diputación Provincial si Baltar margina a casi la mitad del partido que representan los compromisarios que apoyaron en el congreso al alcalde de Verín, Juan Manuel Jiménez Morán, porque los excluidos "no reman".
En cambio, el presidente de la Diputación, José Luis Baltar, sostiene que las personas que apoyaron al rival de su hijo "no se corresponden con el 40% del partido", en consonancia con el resultado de las urnas, debido a que muchos de ellos eran compromisarios natos, como cargos públicos. Y vaticina que en lugar de perder los dos escaños que posibilitarían un gobierno bipartito del PSOE y BNG, el PP "incrementará su respaldo" en las municipales, bajo la presidencia de su hijo. José Luis Baltar se muestra dispuesto a explicar "militante por militante" las circunstancias en las que se encuentra el partido. "Muchas de las personas que representan el 40% de los compromisarios que apoyaron a Jiménez Morán no están de acuerdo con lo que piensan ellos", declaró.
Por su parte, Manuel Fraga se refirió a la elección de José Manuel Baltar y comentó que es bueno "que las cosas sigan exactamente igual" en Ourense. En concreto, insistió en que es bueno que las cosas sigan igual exactamente igual, "independentemente que gane un bando u outro".