R. PRIETO - SANTIAGO
Sólo son 31 días, pero dibujan la primera radiografía de la accidentalidad viaria del año. En enero, fallecieron un total de 13 personas en las carreteras gallegas, dos menos que el mismo período de 2009. Con esta estadística, Tráfico confía en consolidar las cifras de los dos últimos años –185 muertos en 2009 y 193 el año anterior–. Dos balances históricos, ya que fueron los más bajos desde que el Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste tiene datos de la siniestralidad en la comunidad.
El objetivo para 2010, tal y como apuntó ayer el responsable de la DGT en Galicia, Pedro Pastor del Castillo, es cerrar el año con un diez por ciento menos de víctimas mortales que las contabilizadas el año anterior. Es decir, menos de 170 muertos. Aunque reconoce que “cada año, será más difícil bajar la tasa de accidentalidad”, Tráfico se ha fijado como meta para los próximos años no superar la barrera de los 150 fallecidos. “El comportamiento de los conductores aún deja mucho que desear”, cuestiona el jefe de Tráfico de A Coruña y coordinador de los centros territoriales en Galicia.
El camino iniciado durante el año pasado con el descenso de víctimas las carreteras en la comunidad gallega se mantiene en el primer mes de este año, con dos fallecidos menos que en enero de 2009. La única provincia gallega donde se registró un balance negativo fue Ourense, que pasó de no contabilizar ningún fallecido en enero de 2009 a tres este año. En Pontevedra, se pasó de siete a cuatro víctimas mortales, en A Coruña, de cinco a cuatro, y en Lugo de tres a dos.
Confianza en la ley
Con la mirada puesta en la reciente aprobación de la Ley de Seguridad Vial, Pedro Pastor confía que en que esta modificación “conciencie” a los conductores “más infractores” al volante, en especial –advierte– a los que circulan por carreteras convencionales. “El cumplimiento de la norma y el respeto a los demás usuarios son la clave para atajar la accidentalidad en las carreteras”, sentencia el responsable de la Dirección General de Tráfico en Galicia.
La situación, según reconoce, ha mejorado tanto en autovías como en autopistas, sin embargo, el problema sigue existiendo en las carreteras convencionales, que concentran ocho de cada diez de los accidentes mortales.
Frente a los cuatro fallecidos en autopista y quince en autovía el año pasado en Galicia, un total de 146 murieron en vías secundarias. “Seguimos viendo maniobras más complicadas y peligrosas en este tipo de vías, con adelantamientos y velocidades inadecuadas que acaban provocando salidas de vía”, advierte el responsable de la DGT en Galicia.